Croquembouche, bocado crujiente

Croquembouche, un pastel de origen francés que se prepara en grandes celebraciones.

Tarta Croquembouche
En un anuncio, que año tras año repiten en Navidad, sale un camarero con una bandeja llena de bombones, colocados en una torre de base cónica, para que los invitados vayan cogiendo uno a uno hasta dar fin a todos.

Si cambiamos los bombones por profiteroles rellenos y envueltos con hilo fino de caramelo, conseguimos un pastel o tarta Croquembouche.

La Croquembouche es una tarta de origen francés que generalmente está constituida por una torre de profiteroles rellenos de crema y chocolate. Una vez formada una torre, de la altura que se quiera, se envuelve finamente, como si se tratase de una telaraña, de hilos de caramelo, y otras decoraciones de chocolate, flores dulces, etc. El resultado final es una tarta muy visual que se “come” con los ojos.

Esta tarta se va formando con filas de profiteroles, rellenos al gusto de cada uno, sujetados entre ellos por unas gotas de caramelo. Estando el interior de la tarta hueco. De esta forma el comensal puede ir cogiendo los profiteroles de la tarta y comerles directamente.

El termino Croquembouche, que proviene del francés “Croque en bouche” que significa “Cruje en la boca“, es debido al efecto que producen los hilos de azúcar al comerlos. Esto, más la esponjosidad de los profiteroles y la cremosidad del relleno, dan como resultado este gran postre de la gastronomía gala que se suele preparar para grandes celebraciones del tipo, bodas, bautizos y comuniones.

Y esto no es de ahora, ya que desde principios del siglo XVIII cada invitado a llevaba uno o dos panes o bollos rellenos de crema, con los cuales se iba creando una torre. Dependiendo de cuál alta era la torre y su “aguante”, esto se trasladaba al matrimonio. Según siguiera su curso esto significaba que la pareja iba a tener una vida próspera en conjunto, incluidos muchos hijos, o por el contrario, si el Croquembouche se derrumbaba antes de tiempo, el matrimonio sería un fracaso.

Esta dulce tradición ha llegado hasta nuestros días, en versión más refinada, y rara es la celebración en Francia que no termine con la degustación del pastel o tarta Croquembouche.

Fotografía vía: Fenchurch

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