Una forma diferente de combinar gastronomÃa y desarrollo sostenible reutilizando el calor residual de una central eléctrica para criar suculentas gambas tropicales.
Hay que ver la gente como se lo curra.
Imaginaros 24 piscinas con agua de mar en el corazón del puerto industrial de Rótterdam, usadas como piscifactorÃa para la crÃa de una especie de gamba blanca del PacÃfico que puede llegar a medir diez centÃmetros de longitud.
Hasta aquà todo de lo más normal.
Lo inusual es que esta "Happy Shrimp Farm" (Granja de gambas felices), que asà se llama, se extiende frente a una inmensa central eléctrica del grupo E.ON, sobre el rÃo Maasvlaket, haciendo de parasita sobre esta, ya que han instalado una tuberÃa de 2,5 Km. hasta la central, de donde recuperan no solamente sus aguas de enfriamiento, sino también los restos de calor producido durante el proceso industrial, para calentar todas las piscinas de la piscifactorÃa.
El agua de mar, recalentada en una caldera que se alimenta del calor de la central eléctrica, se encuentra a la "temperatura ideal" de 29 grados.
Como se construyó la piscifactorÃa:
En la piscifactorÃa, todo está pensado en función del desarrollo sostenible: los excrementos con amonÃaco de los crustáceos son transformados gracias a las bacterias, el agua dulce utilizada fuera de las piscinas se obtiene de la lluvia y las gambas son alimentadas de algas y productos naturales a base de soja, maÃz y almidón.
Según la organización de defensa del medio ambiente Greenpeace, el consumo mundial de gambas aumenta constantemente por lo que "la oferta no logra responder a la demanda". Este déficit explica la proliferación de granjas acuáticas en el sureste de Asia y América Latina, que "asolan las regiones costeras" con sus residuos quÃmicos, según la organización.
Uno de los responsables del proyecto, Gilbert Curtessi y sus socios invirtieron 2,5 millones de euros para su piscifactorÃa holandesa y esperan construir en los próximos cinco años otras 20 en el mundo, en particular, en Alemania, Estados Unidos y Canadá, paÃses que tienen ciudades donde poder encontrar el calor residual industrial necesario aparte de un mercado interesado en las gambas frescas.
El próximo septiembre, Curtessi subastará "la primera cosecha", el primer kilo de gambas, como es tradición en Holanda para el nuevo arenque.
VÃa: actualidad.tiscali.es
Más info.: happyshirmp.nl










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