Los pescados azules deben su denominación a la tonalidad que les caracteriza a simple vista.
Son una buena fuente de proteínas, equiparable a la que proporcionan la carne y los huevos.
Además, admiten múltiples formas culinarias: fritos, a la plancha, al horno o rebozados,etc.
Los expertos aseguran que comer pescado azul una o mas veces a la semana puede reducir casi un 44% el riesgo de sufrir el cancer de riñon mas frecuente, el denominado carcinoma de células renales.
Los acidos grasos Omega 3 y la vitamina D, presentes en ésta variedad de pescado, podrían influir en su acción protectora, según una investigación realizada por el instituto Karolinska de Suecia, publicado en la prestigiosa revista JAMA.
El pez azul, recuerdan, tiene hasta 20 o 30 veces mas contenido en ácidos grasos omega 3, y entre tres y cinco veces mayor contenido en vitamina D que el blanco.
Según un informe del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, reducen los niveles de triglicéridos en sangre, disminuyen la presión arterial y el riesgo de trombosis, y aumentan la vasodilatación de las arterias.
En definitiva, ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Trabajos recientes demuestran que una dieta rica en pescado azul protege la retina y retarda la pérdida de la visión que pueden llegar a provocar enfermedades como la diabetes o el glaucoma.
Según un estudio de la Asociación de Afectados de Retinosis Pigmentaria de Euskadi, la ingestión de omega 3 favorece la regeneración de las células del ojo.
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