Da gusto con las croquetas, puedes hacerlas de lo que quieras, de carne, pescado, marisco…

Lo mejor es que no tienes porque comprar el ingrediente “principal” para elaborar la receta ya que podemos usar restos de algún plato que tengamos en la nevera.
En nuestro caso fue los restos de un pollo asado a la miel de romero.
Ingredientes para 24 croquetas:
1 pechuga de pollo
2 huevos cocidos
400 ml. de leche
1 Cucharada (grande) de mantequilla
1/2 Cebolla o la parte blanca de un puerro
3 cucharadas de harina
Aceite de oliva virgen
Sal
Nuez moscada
Para rebozar y freír las croquetas:
Aceite de girasol
2 huevos
Pan rallado
Sal
Elaboración:
Desmenuzamos la carne de pollo apartando grasas, pieles y huesecillos.
En un cazo ponemos a pochar en la mantequilla y un chorrito de aceite de oliva la cebolla o el puerro picado muy finamente, con cuidado de que no nos coja mucho color.
Añadimos la harina y removemos hasta que se ligue con el sofrito.
Incorporamos al cazo la leche, sazonamos junto con una pizca de nuez moscada.
Removemos con unas varillas, para evitar grumos, hasta que la bechamel espese.
Retiramos, añadimos el pollo desmenuzado junto con los 2 huevos picados, removemos y dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Una vez esté fría la masa procederemos a formar las croquetas.
Las puedes dar la forma que más te guste, alargada o en bolitas como las de la fotografía.
Después las rebozamos primero en huevo batido con una pizca de sal y después en pan rallado.
Según las vayamos rebozando las colocamos sobre papel de cocina en una bandeja.

Ponemos abundante aceite de girasol a calentar en una sartén y procederemos a freir las croquetas que necesitemos, ya sea para el aperitivo, la comida o la cena.
Las que nos sobren, en esa misma bandeja cubierta por papel film, las congelamos.
Luego cuando estén congeladas las quitamos de la bandeja y las guardamos en una bolsa en el congelador.
Así de esta manera podremos disponer de ellas cuando deseemos.









