Según señaló la FAO el 14 de Febrero de 2007, 1800 millones de personas vivirán en países donde la falta de agua será drástica en el año 2025, debido a que el incremento en el consumo de agua en el último siglo ha sido dos veces superior al correspondiente de la población mundial.
Después del fuerte incremento en el coste de las materias primas agrícolas, consecuencia de una mayor demanda del mundo en vías de desarrollo y del sector de las nuevas energías, aparte, de una serie de cosechas desastrosas que han hecho disminuir la oferta, se unirá, más bien antes que después, en esa batalla que hay entablada a nivel global por el control de las fuentes de aprovisionamiento, el agua como objeto de disputa.
Paradójicamente, aunque vivimos rodeados de agua y es imprescindible para nuestra supervivencia, se trata de un bien escaso y, como tal, quedará sometido a las potencias compradoras y vendedoras que determinarán su precio final.
Si echamos mano a los datos que dispone la ONU, en 1950, las reservas de agua a nivel mundial eran de 17.000 metros cúbicos por persona. Después en el año 1995 se habían reducido a 7.300. Y si ahora lo actualizáramos, por el alto incremento de la población que ha habido desde entonces, los niveles unitarios estarían muy por debajo de esa última cantidad.
Tenemos claro entonces que los factores demográficos son una de las principales causas del aumento de la demanda, pero, también influye que consumimos más agua por persona ya que de toda el agua que hay en el mundo, los humanos gastamos un 8% del total.
Luego lo demás se reparte entre el desarrollo agrícola (69%) y el industrial (23%).
Pero ha este aumento del consumo de agua mundial se le añaden dos problemas muy graves que nos puede afectar muy mucho dentro de poco tiempo.

No es difícil observar que se están produciendo dos procesos paralelos a la disminución de este vital elemento; Por un lado está el proceso de desaparición de los glaciares, que suponen un 70% de las reservas de agua al nivel mundial, a causa de este llamado "cambio climático" que estamos empezando a padecer, y por otro, los graves procesos de contaminación a los que está sometida las dos terceras partes de agua dulce del planeta, debido, en la mayoría de los casos, a planes de urbanización exagerados y un tejido industrial no controlados como es el caso de la minería en algunos países.
En España tenemos dos casos muy llamativos, la masiva construcción de urbanizaciones en la costa mediterránea y otro más preocupante si cabe por la desidia de las autoridades competentes es la pérdida del agua potable por las malas y obsoletas canalizaciones que tenemos en la actualidad. Según un estudio se pierde dos de cada cinco litros por las malas tuberías que tenemos.
Desde hace ya unos cuantos años se viene hablando de que las próximas guerras serán a causa de este "oro blanco". Igual parece un pronóstico aventurado a día de hoy pero que no está muy desencaminado en el futuro.
Según el Consejo Mundial del Agua, las inversiones relacionadas con el agua crecerán de 80.000 millones de dólares anuales en 2008 a 180.000 en el 2025. Sólo China ha anunciado de aquí a 2010 un plan que prevé un gasto a esa fecha de 125.000 millones. Y es que cerca del 1.000 millones de personas carecen hoy de acceso a agua potable corriente. En China, uno de cada cuatro habitantes, unas 300 millones de personas, no tienen acceso a agua potable, según estadísticas oficiales. Tan grave es el problema allí, que como ejemplo, donde se van a desarrollar las próximas Olimpiadas, en Beijín, hace poco tiempo muchos residentes llegaron a sugerir en un debate público "mudar la capital" a otro lugar por la falta de agua potable a su alrededor.
Sabemos que el agua va a estar en el punto de mira, mas tarde o más temprano, y por el bien de todos, resulta hoy imprescindible que, tanto en las naciones más desarrolladas como en aquellas que no participan del mismo nivel de bienestar, tengamos una conciencia clara de lo que realmente "vale" esta preciada fuente de vida.
La gente realmente valora el agua cuando abre el grifo y no sale ni una gota…
Una persona que vive en una ciudad utiliza, en promedio, 250 litros de agua al día distribuidos de la siguiente manera:
En la ducha (cinco minutos) 100 litros
En el cuarto de baño (cisterna) 50 litros
En lavar la ropa 30 litros
En lavar los platos 27 litros
En regar el jardín 18 litros
En la cocina (lavar y cocinar alimentos) 15 litros
Otros usos como beber o lavarse las manos 10 litros
"En el agua nacimos, por el agua moriremos"
Vía: Elconfidencial.com
Más información: Unesco.org
Más información: IntermonOxfam.org
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