Colocamos los diferentes tipos de carne en un cuenco amplio y salpimentamos a nuestro gusto.
Machacamos los ajos en un mortero. Remojamos las rebanadas de pan en leche, escurrimos y echamos en el mortero junto con el perejil.
Mezclamos con la carne.
Preparamos bolas de carne, de unos 30-40 gr cada una.
Cuando tengamos todas hechas, enharinamos y freímos en una sartén con aceite de girasol.
En lo que freímos las albóndigas vamos preparando la salsa. Para ello vertemos tres cucharadas de aceite de oliva en una cazuela amplia y llevamos al fuego.
Doramos en ese aceite una cebolla grande, el ajo y el pimiento verde, que habremos picado finamente con anterioridad.
Cuando esté pochado, añadimos una cucharada de harina y dejamos que se dore levemente.
Incorporamos la cerveza ahumada y la misma cantidad de agua.
Removemos suavemente e introducimos las albóndigas en la salsa.
Añadimos un par de hojas de laurel dejamos cocer a fuego medio-bajo durante 30-40 minutos.
Rectificamos el punto de sal, si hiciera falta.
Servimos y degustamos.