Ingredientes
Utensilios
Elaboración
- Ponemos el azúcar y el agua en un cazo y hacemos un almíbar a punto de hebra floja (unos 105 ºC): al levantar la cuchara debe formarse un hilo fino que se rompe enseguida. Retiramos del fuego, añadimos la almendra molida y la ralladura de limón, y trabajamos con una espátula hasta obtener una masa lisa.
- Tapamos la masa y la dejamos reposar un par de horas a temperatura ambiente, hasta que esté fría del todo: así se asienta y luego se estira mucho mejor.
- Para la yema, hacemos otro almíbar con los 100 g de azúcar y los 50 ml de agua hasta punto de hebra fina (105 ºC). Lo vertimos en un hilo muy fino sobre las yemas batidas sin dejar de remover, para que no cuajen.
- Llevamos la mezcla al fuego muy suave o al baño maría, removiendo constantemente, hasta que espese y nape la cuchara. Retiramos y dejamos enfriar por completo; seguirá espesando.
- Espolvoreamos la mesa con azúcar glas y estiramos el mazapán con el rodillo hasta dejarlo de 2-3 mm. Marcamos unas líneas paralelas con una brocheta y cortamos rectángulos de unos 5 x 6 cm.
- Enrollamos cada rectángulo sobre el mango engrasado de una cuchara de madera para darle forma de tubo, los sacamos con cuidado y los dejamos secar de pie sobre una bandeja al menos 4 horas.
- Rellenamos los tubos ya secos con la crema de yema fría, usando una manga pastelera con boquilla estrecha.
- Mezclamos el azúcar glas con el agua hasta obtener una glasa fluida, bañamos cada hueso y los dejamos secar sobre una rejilla hasta que la cobertura endurezca.
Información nutricional
Notas
No te pases con el punto del almíbar del mazapán o quedará duro. El relleno de yema debe estar frío antes de usarlo.
