Ponemos a calentar en un cazo abundante agua y una cucharadita de sal.
En lo que hierve, lavamos y cortamos en láminas longitudinales, de unos tres o cuatro milímetros, el calabacín.
En cuanto empiece a hervir el agua introducimos las láminas del calabacín durante 1 minuto.
Sacamos sobre papel absorbente.
Echamos el bote de pisto en un cuenco - a nosotros el que más nos gusta es el de la marca DIA. Hemos probado muchos de otras marcas más conocidas y éste de marca blanca nos ha soprendido ya que tiene ese sabor "más casero"- junto con el atún, que habremos escurrido previamente.
Añadimos unas hojas de albahaca fresca picadas.
Mezclamos.
En una fuente apta para horno colocamos tres láminas de calabacín y cubrimos con la masa anterior. Repetimos esta operación hasta finalizar con una capa de láminas de calabacín.
Esparcimos queso curado rayado por encima y gratinamos durante 15 minutos a 200º.
Sacamos, servimos y degustamos