Lo bueno que tiene la lenteja pardina es que no necesita remojo previo. Basta con lavarla previamente bajo el chorro del agua del grifo y colocarlas en una cazuela.
Cortamos la cebolleta en cuartos. Añadimos tres partes de la cebolleta y el ajo pelado y entero a la cazuela.
Cubrimos con agua, sazonamos a nuestro gusto (media cucharadita de sal más o menos) y vertemos cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
Tapamos la cazuela y ponemos a fuego alto. En cuanto empiece a hervir, bajamos al mínimo y dejamos cocer durante 35-40 minutos.
Mientras, picamos finamente la parte de cebolleta que nos queda. Pochamos en una sartén con tres cucharadas de aceite de oliva.
Cortamos los boletus en trozos no muy pequeños y añadimos a la sartén. Sazonamos a nuestro gusto y tapamos. Dejamos hacer durante diez minutos a fuego lento. Cuando termine nos quedará un guiso muy sabroso de boletus, que añadiremos a las lentejas diez minutos antes de finalizar su cocción.
Pasados los 35-40 minutos comprobamos que las lentejas están hechas. Si no es así dejamos hacer a fuego lento hasta que estén blandas.
Rectificamos el punto de sal si hiciera falta, retiramos del fuego. Dejamos reposar cinco minutos. En este paso podemos retirar la cebolleta y el ajo cocido o bien dejarlo en el propio guiso.
Servimos y degustamos.