Lavamos y secamos los albaricoques. Cortamos a la mitad, deshuesamos y volvemos a cortar cada mitad en tres trozos. Echamos en un cuenco junto con el azúcar moreno y la vaina de vainilla. Mezclamos suavemente, tapamos el cuenco con papel film y dejamos reposar a temperatura ambiente en lo que preparamos la tarta de queso. Este paso lo haremos para "matar" la posible acidez que tengan los albaricoques.
Una vez hecho esto, ponemos a precalentar el horno a 200º, nos ponemos con la Tarta de queso
Mientras alcanza la temperatura mezclamos en un cuenco amplio los huevos con la leche condensada.
Añadimos la nata y el requesón.
Batimos todo con una batidora.
Cortamos una hoja de papel de horno a la medida del molde, en nuestro caso uno de 18 especial para quichés. Ya sabes, colocamos el molde encima del papel y con la ayuda de la punta de un cuchillo o unas tijeras, cortamos el papel dejando un par de centímetros de margen entre el corte y el molde.
Colocamos el papel dentro del molde, vertemos la mezcla de la tarta de queso e introducimos en el horno durante 30-40 minutos a 170º.
Comprobamos que está cuajada la tarta. Dejamos templar dentro del horno durante 15 minutos con la puerta entreabierta.
Sacamos la tarta y dejamos enfriar.
Salteamos los trozos de albaricoques y la vainilla en una sartén junto con la mantequilla durante un par de minutos. Tapamos la sartén, bajamos al mínimo y dejamos hacer el conjunto durante 5 minutos con la intención de conseguir un delicioso almíbar que le va genial a la tarta de queso.
Retiramos la sartén del fuego y dejamos templar los albaricoques.
Cuando estén casi fríos será el momento de montar nuestra Tarta de queso y albaricoques.
Para ello desmoldamos la tarta de queso y ponemos en una fuente de presentación. Repartimos los albaricoques salteados encima, reservando el almíbar en una salsera.
Esparcimos menta o hierbabuena fresca picada por encima de los albaricoques y servimos junto con una bola de helado de nata.¡La mezcla es explosiva! Haz la prueba. Ya nos contarás.