Castañas en almíbar en un tarro de cristal y en un platito con su jarabe, entre hojas de otoño y canela

Castañas en almíbar

Confitadas en almíbar de vainilla y canela: el dulce de otoño que da origen al marron glacé

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Pocas cosas saben tanto a otoño como unas castañas en almíbar caseras. Son castañas peladas y confitadas a fuego lento en un almíbar aromatizado con vainilla y canela, hasta quedar tiernas, brillantes y melosas. Un dulce tradicional que da origen al célebre marron glacé francés e italiano, y que en casa se disfruta como postre, para coronar un helado o acompañar una tabla de quesos.

Requieren un poco de paciencia —sobre todo al pelarlas—, pero el resultado merece muchísimo la pena y llena la cocina de aroma a temporada. Aquí tienes la receta paso a paso, los trucos para que queden enteras y, muy importante, cómo conservarlas con seguridad. Si te gustan las recetas con castañas, tienes más ideas en El Aderezo.

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Castañas en almíbar en un tarro de cristal y en un platito con su jarabe, entre hojas de otoño y canela

Castañas en almíbar

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Castañas peladas y confitadas en un almíbar de vainilla y canela, tiernas y melosas. El dulce de otoño que da origen al marron glacé, ideal como postre o para acompañar helados, quesos y repostería.
Tiempo de preparación 45 minutos
Tiempo de cocción 35 minutos
Tiempo Total 1 hora 20 minutos
Raciones: 10 tarro (unas 8 raciones)
Cocina: Española
Calorías: 413

Ingredientes
  

Utensilios

  • Olla para cocer las castañas
  • Cazo para el almíbar
  • Espumadera
  • Tarro de cristal con cierre hermético

Elaboración
 

  1. Haz un corte en la piel de cada castaña. Escáldalas en agua hirviendo 4-5 minutos y, en caliente (mejor de pocas en pocas), retírales la cáscara y la piel fina interior. Es la parte más laboriosa, pero cuanto más caliente esté la castaña, mejor sale la piel.
  2. Cuece las castañas ya peladas en abundante agua con la hoja de laurel unos 10 minutos, lo justo para que estén tiernas pero enteras. No las cuezas de más o se deshacen. Escúrrelas con cuidado y retira el laurel.
  3. Prepara el almíbar: en un cazo pon el agua y el azúcar moreno a partes iguales, añade la vaina de vainilla abierta, la rama de canela y, si quieres, unos granos de café. Lleva a ebullición suave y cuece hasta que espese ligeramente (unos 10-15 minutos).
  4. Incorpora las castañas al almíbar y cuécelas a fuego lento 15-20 minutos, moviendo el cazo con suavidad (sin remover con fuerza) para que se impregnen sin romperse. Retira del fuego y deja enfriar en el propio almíbar.
  5. Reparte las castañas y parte de su almíbar en un tarro de cristal limpio —mejor esterilizado 15 minutos en agua hirviendo— y ciérralo. Guárdalo en la nevera: es la forma segura de conservarlas y aguantan así unas 2-3 semanas. Para más tiempo, congélalas; no las dejes meses en la despensa a temperatura ambiente (ver «Conservación segura»).
  6. Deja macerar al menos unos días (idealmente una semana) antes de tomarlas, para que cojan bien el aroma del almíbar. Sírvelas tibias o frías.
Información nutricional
Valores por ración y por 100 g
Por ración100 g%VRN*
Energía413 kcal1.728 kJ21%
Grasas2,3 g3%
de las cuales saturadas0,4 g2%
Hidratos de carbono96 g37%
de los cuales azúcares61 g68%
Fibra alimentaria8,1 g
Proteínas2,4 g5%
Sal0,01 g0%
* %VRN: porcentaje de los valores de referencia de nutrientes para un adulto medio (8 400 kJ / 2 000 kcal), según el Reglamento (UE) n.º 1169/2011.Información nutricional estimada, calculada ingrediente a ingrediente a partir de BEDCA (AESAN / EuroFIR), USDA FoodData Central y el etiquetado de los ingredientes.Son valores orientativos: pueden variar según las marcas, el tamaño de las piezas y la preparación, y no incluyen acompañamientos ni decoraciones opcionales.

Notas

  • Si se rompen algunas castañas, no las tires: tritúralas con un poco de su almíbar y tendrás una crema estupenda para postres o para acompañar carnes de caza.
  • Aromas: la vainilla y la canela son clásicas; un toque de piel de naranja o un chorrito de brandy al final también quedan muy bien.
  • Seguridad: la castaña es de baja acidez, así que consérvalas en la nevera y consúmelas en 2-3 semanas, o congélalas para más tiempo. Desecha el bote si la tapa se abomba o hay fugas o gas (la toxina del botulismo no se detecta por el olor).

Trucos para que salgan enteras y en su punto

en calienteEl secreto de pelarlas. Haz un corte en la piel, escáldalas y pélalas mientras aún están calientes, de pocas en pocas: en frío la piel fina se agarra y es una batalla.
  • No las cuezas de más. Solo unos 10 minutos, lo justo para que estén tiernas; si se pasan, se deshacen al confitarlas.
  • Mueve el cazo, no la cuchara. Para que se impregnen del almíbar sin romperse, agita el cazo con suavidad en vez de remover.
  • El almíbar, ligeramente espeso. Cuécelo hasta que nape la cuchara; si queda muy líquido, las castañas quedan sosas; si se pasa, cristaliza.
  • Aprovecha las rotas. Las que se deshagan van perfectas trituradas como crema de castañas.

La castaña y el marron glacé

La castaña (Castanea sativa) es uno de los frutos por excelencia del otoño en España, con gran tradición en Galicia, Asturias, El Bierzo y Sanabria. Se recoge sobre todo en noviembre y en muchos pueblos se celebra con el magosto, la fiesta de las castañas asadas. Es un fruto atípico entre los frutos secos: apenas tiene grasa y sí bastante hidrato de carbono, más cerca de un cereal que de una nuez. En Galicia cuenta incluso con figura de calidad europea, la IGP Castaña de Galicia.

Estas castañas en almíbar son, además, la base del marron glacé, la golosina de castaña confitada y glaseada de origen disputado entre el Piamonte italiano y Francia. La diferencia está en el proceso: el marron glacé se confita poco a poco durante varios días, para que el azúcar penetre por completo, y termina con un glaseado; aquí buscamos algo más sencillo y para disfrutar antes.

Conservación segura (léelo antes de embotar)

neveraLa opción segura por defecto. Guarda las castañas en un tarro limpio, bien cubiertas por el almíbar, en la nevera, y consúmelas en 2-3 semanas.

Conviene entender por qué: la castaña es un alimento de baja acidez y, en esos alimentos, el simple baño maría casero no destruye las esporas del botulismo. Por eso no debes fiarte de guardarlas meses en la despensa solo por haberlas hervido: una conserva estable a temperatura ambiente exige condiciones que en casa no se garantizan.

  • Esteriliza el tarro y la tapa en agua hirviendo unos 15 minutos antes de llenarlos.
  • ¿Quieres guardarlas más tiempo? Congélalas. Aguantan bien y es mucho más seguro que la despensa.
  • Tira el bote si ves la tapa abombada, fugas de líquido, burbujas o gas. Y ojo: la toxina del botulismo no huele ni cambia el sabor, así que ante la duda, no lo pruebes.

Puedes consultar las pautas oficiales sobre conservas caseras en la AESAN y en la Comunidad de Madrid.

Otras conservas caseras de temporada

Si te gusta hacer conservas dulces en casa, aquí tienes más ideas para la despensa:

Mermelada de higosUna mermelada de higos casera, pura esencia de final de verano.
Mermelada de naranjaLa mermelada de naranja casera, con su punto amargo tan rico.
Mermelada de ciruelasUna mermelada de ciruelas para el desayuno o para acompañar quesos.
Mermelada de frutos rojosLa mermelada de frutos rojos, vistosa y con mucho sabor.

Cómo tomarlas

Las castañas en almíbar están riquísimas solas y tibias, con un poco de su propio jarabe por encima. Pero dan mucho juego: sobre una bola de helado de vainilla o de nata, junto a una tabla de quesos (contrastan de maravilla con un azul), en el relleno de tartas y bizcochos, o con un poco de nata montada. Y su almíbar aromático sirve para bañar un bizcocho o endulzar un yogur.

Con heladoCon quesosEn tartasCon nataSobre yogur

Goloso y calórico: tómalas con mesura

Las castañas en almíbar son un dulce goloso y calórico —rondan las 413 kcal por ración—, sobre todo por el azúcar del almíbar. Un capricho de temporada para disfrutar con moderación, no un postre ligero.

  • El azúcar manda. La mayor parte de las calorías vienen del almíbar; si no tomas todo el líquido, el azúcar real por ración baja bastante.
  • La castaña, nutritiva. Aporta fibra e hidratos de absorción lenta y algo de potasio; es de los frutos más saciantes del otoño.
  • Alérgenos. No lleva alérgenos de declaración obligatoria; si las sirves con nata o helado, añadirás leche.

La alimentación saludable se valora en el conjunto de la dieta, no en un plato; para pautas personalizadas, consulta a un profesional sanitario.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se pelan las castañas fácilmente?

Hazles un corte en la piel, escáldalas en agua hirviendo unos minutos y pélalas en caliente, de pocas en pocas, retirando la cáscara y la piel fina interior. En caliente sale mucho mejor; en frío, la piel se resiste.

¿Cuánto se conservan y cómo?

Lo más seguro es guardarlas en un tarro limpio y en la nevera, bien cubiertas por el almíbar, y consumirlas en unas 2-3 semanas. Para guardarlas más tiempo hay que esterilizar los tarros correctamente; lee el apartado de «Conservación segura» antes de embotar.

¿Para qué se usan?

Como postre por sí solas, para acompañar helados, quesos o carnes de caza, en rellenos de tartas y bizcochos, y su almíbar para bañar bizcochos o endulzar yogures.

¿Son lo mismo que el marron glacé?

Son su base. El marron glacé parte de castañas confitadas en almíbar como estas, pero lleva un proceso más largo de confitado progresivo y un glaseado final que forma esa capa azucarada característica.

¿Qué azúcar es mejor?

Aquí usamos azúcar moreno, que aporta un color y un sabor más acaramelados. Puedes usar azúcar blanco si prefieres un almíbar más claro y un sabor más neutro.

¿Puedo usar castañas congeladas o en conserva?

Sí. Las castañas peladas congeladas ahorran el trabajo de pelar y van muy bien; descongélalas y cuécelas con cuidado. Las cocidas envasadas también sirven, pero al estar ya blandas hay que confitarlas muy suavemente para que no se deshagan.

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