Castillo de Canena conquista el Burj al Arab de Dubai, el hotel más lujoso del mundo.

Este producto está cultivado, molturado, producido, almacenado y envasado en la comarca jiennense de La Loma propiedad de la empresa Castillo de Canena, nombre de una majestuosa fortaleza del siglo XVI, ubicada en el municipio jiennense que le aporta su denominación y que cuenta con poco más de 2.000 habitantes.

Esa importante presencia de la marca se repite en el resto de establecimientos de primer nivel en Dubai.

Lo mismo ocurre con el Hilton de Nairobi (Kenia) o los más afamados restaurantes de California.

En su incesante expansión comercial también han logrado seducir a paladares extremadamente minuciosos.

Buena prueba de ello ha sido la concesión del premio Coq d’Or que otorga la Guide de Gourmands, una publicación francesa que agrupa los productos artesanos europeos más sobresalientes del mercado.

La prestigiosa revista otorgó el año pasado y por primera vez su reconocido galardón a un aceite español, referencia que la compañía ya incluye en el sello de sus botellas.

De la especial relación de la familia Vañó con los olivares ya existen fuentes escritas desde 1780.

Para los hermanos Francisco y Rosa Vañó, la paulatina presencia en las cocinas europeas es fundamental para ir consolidando la excelente línea de ascenso emprendida hace tres años por la firma.

De ahí que un gran porcentaje de la cifra de negocio de Castillo de Canena provenga del exterior.

En la actualidad en torno al 60 por ciento de su producción se destina a los gourmets, restaurantes y establecimientos que atesoran los productos más exquisitos en 35 países, en su mayoría del continente europeo.

Reino Unido es el primer mercado al que Castillo de Canena exporta sus aceites, en concreto como proveedores de las cadenas de tiendas delicatessen Witrose o los famosos almacenes Harrod’s.

Un aceite de oliva de excelencia debe de ser la referencia del consumidor y el gran omnipresente en casi todos los componentes gastronómicos. De hecho, Castillo de Canena, ya trabaja en una línea de producción para aplicarla también a postres y repostería.

¿Hambriento?

Bienvenido al mundo de la restauración extrema: El Burj Al Arab es, posiblemente, el hotel más desmesurado del mundo, incluyendo a Las Vegas.

También es el primer y único hotel de siete estrellas del mundo, y se toman muy en serio lo de la estrella extra.

Recortado como un velero contra el mar del Golfo de Arabia, los 28 pisos de este edificio están cubiertos por Teflon (sí, lo mismo que recubre las cacerolas y las sartenes), que es blanco por el día y por la noche se vuelve de los colores del arco iris.

Una increíble maravilla arquitectónica.

 

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