Desde que tengo uso de la memoria recuerdo que todos los años, los días previos a la Semana Santa, acompañaba a mi madre al horno del panadero del pueblo a elaborar hornazos. La verdad es que antes de esto mi madre tenía que llamar al panadero para decirle cuantos hornazos iba a preparar y a qué hora podía ir al horno. Este le decía la hora concreta y a mi madre el día de antes solo la quedaba freír o saltear el relleno de los hornazos. Siempre chorizo y lomo adobado. El día en cuestión mi madre preparaba una cesta en la que introducía una fuente con el embutido frito, un par de mandiles, una botella de agua y unos paños de cocina. Una vez hecho esto, sólo la quedaba ir hasta el horno de la panadería y colocarse en su puesto, junto con una gran cantidad de mujeres que estaban con ella en ese turno.
Como sabes las Torrijas son un dulce típico y tradicional de Cuaresma y Semana Santa, muy sencillo y "humilde" que se elabora con pan del día anterior, leche, huevo y azúcar o miel. Estos ingredientes varían dependiendo de la zona donde nos encontremos, pero en lo básico la receta de las Torrijas de pan no cambia demasiado. Tras el carnaval, y llegando estas fechas volvemos un año más a preparar unas Torrijas de Pan, al estilo tradicional, en nuestra cocina.
Este Potaje de Vigilia es considerado uno de los platos más arraigados en la gastronomía de Semana Santa. En la cocina tradicional española lo encontramos con el nombre largo de: "Potaje de Bacalao con Garbanzos y Espinacas", aludiendo a los ingredientes protagonistas.
Debido a la prohibición religiosa de comer carne en este período, este plato contiene como aporte proteínico bacalao en salazón, generalmente cocinadas en pote u olla de barro.
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