Los ingredientes básicos de todo vermut son vino, agua, alcohol, una mezcla de botánicos y, opcionalmente, azúcar caramelizado, que sirve para darle color. A partir de aquí, las combinaciones pueden ser casi infinitas; no hay duda de que el éxito de un buen vermut recae en su fórmula, que cada fabricante guarda como su “pequeño gran secreto”, y que indica la mezcla y proporciones de las diferentes plantas, flores, frutas, especias y raíces que intervienen en su elaboración. Y aquí cada maestrillo tiene su librillo. Los objetivos que se quieren conseguir son el perfecto equilibrio entre amargor, dulzor y acidez, y asegurar un retrogusto largo y característico del producto final. Para lograr dicho equilibrio, vale la pena conocer qué aporta a la receta cada ingrediente.

La base del vermut es el vino, normalmente de color blanco. Se parte de un vino joven, de graduación y sabor suaves, entre 11 y 12 grados de alcohol, que configurará tres cuartas partes del producto final (la norma fija un mínimo de 75% de vino). El tipo de vinos que se utiliza debe ser de calidad, con sabores y aromas neutros.

Guía del Vermut

El vermut de la península Ibérica se trabaja principalmente con uvas autóctonas de Tarragona, como pueden ser la parellada, la macabeo o la viura, y la variedad manchega airén, esta última también utilizada para elaborar los brandies españoles.

Se busca que el vino, además de neutro y de buena calidad, sea joven y con estructura, porque posteriormente se le añadirá una mezcla de botánicos y alcohol macerados para que se impregne de los aromas y sabores característicos del vermut.

También se puede hacer vermut con vino tinto o con variedades mucho más aromáticas que las citadas anteriormente. Existen vermuts de vino rosado o tinto, otros elaborados con uvas blancas muy perfumadas, como moscatel y albariño, e incluso algunas regiones aprovechan sus productos típicos para elaborar un vermut más personal.

Hay bodegas que utilizan mosto encabezado con alcohol vínico y mistelas, y otras que trabajan con vinos típicos de Jerez fortificados (con el alcohol ya añadido). En estos vermuts el protagonismo del vino impera y muestran un cuerpo más potente y un perfil aromático más complejo que el de los vermuts clásicos.

¿De dónde procede el sabor característico de nuestros vermuts?

La clave está en la mezcla de hierbas aromáticas, que aporta los sabores amargos y dulces. Precisamente, lo que hace diferentes los vermuts españoles de los franceses e italianos es la calidad de estos sabores aromáticos y la fórmula de las hierbas utilizadas; el italiano destaca por sus amargos y el francés por sus versiones más secas. Los componentes de la fórmula, que cada marca guarda en secreto, tienen la finalidad de dar al vermut un sabor amargo y al mismo tiempo aromático, y como es imprescindible que los sabores y aromas estén equilibrados, el contraste de unas hierbas con otras cumple un papel básico.

Los botánicos se pueden clasificar por sus efectos: amargos (angélica, ruibarbo, lúpulo…), aromatizantes (anís estrellado, por ejemplo), amargo-aromatizantes (ajenjo, enebro, verónica…) y suavizantes (canela, azafrán, vainilla, cardamomo…).

Tradicionalmente, todas las hierbas aromáticas que constituyen el alma del vermut se juntan para, a modo de infusión, sumergirlas en una solución hidroalcohólica de 50 grados que extrae los aromas. Esta solución se compone de una mezcla de alcohol y agua, cuya pureza ayudará a la extracción de las esencias y la retención de los sabores.

¿Cuál es el vermut más popular según la Guía del Vermut?

El vermut más popular en España es el rojo, también llamado negro. El vino neutro se endulza con azúcar natural y, según el estilo, se obtiene ese tono marrón caoba añadiendo al final una determinada cantidad de azúcar caramelizado, mosto concentrado o algún edulcorante natural. El toque más o menos dulce lo decide cada casa y forma parte del carácter de la marca. Según el contenido de azúcares, el vermut puede ser:

  • Extraseco (o extra-dry). Su contenido en azúcares es inferior a 30 g por litro.
  • Seco. Su contenido en azúcares es inferior a 50 g por litro.
  • Semiseco. Tiene entre 50 y 90 g de azúcares por litro.
  • Semidulce. Tiene entre 90 y 130 g de azúcares por litro.
  • Dulce. Su contenido en azúcares es superior a 130 g por litro.

Sin duda alguna el vermut sigue siendo una de las bebidas preferidas por el consumidor, de hecho, en los últimos años, esta bebida ha ido recuperando su antiguo papel como elemento vertebrador de nuestros encuentros sociales y, actualmente, la oferta de vermuts no solo ha aumentado, sino que las marcas han evolucionado y se han atrevido con la innovación creando tendencia en las nuevas generaciones.

Si quieres hacerte en todo un experto del mundo del vermut, en esta Guía del Vermut, escrita por Ester Bachs Romaguera y publicado por GeoPlaneta, encontrarás una gran selección de los mejores vermuts que se elaboran en nuestro país (con descripciones detalladas y notas de cata), recetas gastronómicas con chefs de vanguardia, recetas de cócteles y un listado de las vermuterías más representativas que elaboran o se interesan por los vermuts artesanos con un sello de identidad.

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Guía del Vermut
El vermut sigue de moda. En los últimos años, esta bebida ha ido recuperando su antiguo papel como elemento vertebrador de nuestros encuentros sociales y, actualmente, la oferta de vermuts no solo ha aumentado sino que las marcas han evolucionado e innovado.
Escrita por: Ester Bachs Romaguera
Publicada por: GeoPlaneta
Disponible en: Tapa dura
El post: Guía del Vermut, fue modificado por última vez el 25 marzo, 2019 por Jesús García
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