Crema de calabaza casera de color naranja intenso con una espiral de nata, pipas de calabaza tostadas y pimienta, servida en un cuenco rústico junto a una calabaza y un puerro

Crema de Calabaza

El naranja del otoño convertido en la crema más reconfortante, con el truco de asar la calabaza para multiplicar su sabor

Última actualización:

Cuando aprietan los primeros fríos, pocas cosas apetecen tanto como una crema de calabaza bien caliente: naranja, aterciopelada y con ese dulzor suave que gusta a grandes y pequeños. La nuestra es casera y fácil de verdad —se hace en una olla en poco más de media hora—, con la base dulce del puerro, una patata que le da cuerpo y el punto justo de nuez moscada. Igual que nos pasó con la crema de zanahorias, es de esos platos de aprovechamiento que reconfortan y sientan de maravilla.

La calabaza es la reina del otoño: un alimento ligero y nutritivo, bajo en calorías y rico en beta-caroteno (el pigmento que le da ese color naranja). Y si quieres llevar la receta a otro nivel, no te pierdas el truco de asarla que te contamos más abajo.

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Crema de calabaza casera de color naranja intenso con una espiral de nata, pipas de calabaza tostadas y pimienta, servida en un cuenco rústico junto a una calabaza y un puerro

Crema de calabaza casera

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Una crema de calabaza casera, naranja y aterciopelada, con la base dulce del puerro y el punto justo de nuez moscada. Se hace en una olla en menos de media hora, admite mil toppings y es el primer plato más reconfortante del otoño. Y si tienes un rato, asa la calabaza: el sabor se multiplica.
Tiempo de preparación 15 minutos
Tiempo de cocción 20 minutos
Tiempo Total 35 minutos
Raciones: 4 raciones
Plato: Sopas caldos y cremas
Cocina: Española
Calorías: 218

Ingredientes
  

  • 700 g Calabaza tipo butternut, en dados (ver la guía de variedades)
  • 1 Zanahoria
  • 1 Puerro solo la parte blanca
  • 1 Patata mediana; espesa la crema de forma natural
  • 700 ml Caldo de verduras o agua
  • 100 ml Nata líquida para cocinar opcional
  • 2 cucharadas Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta
  • Nuez moscada opcional
  • Pipas de calabaza para decorar

Utensilios

  • Olla a presión o una cazuela normal
  • Batidora de vaso o Thermomix
  • Bandeja de horno para la versión asada

Elaboración
 

  1. Pela y trocea la calabaza, la zanahoria y la patata. Limpia el puerro y pícalo.
  2. Pocha el puerro a fuego suave con el aceite unos 5 minutos, sin que coja color: este sofrito es el que evita que la crema quede sosa.
  3. Añade la calabaza, la zanahoria y la patata, y cubre apenas con el caldo (la calabaza suelta agua al cocer; mejor quedarse corto de líquido).
  4. En olla a presión, tapa y cuece 15-20 minutos desde que sube la válvula. En cazuela normal, unos 25-30 minutos, hasta que todo esté tierno.
  5. Tritura con la batidora hasta obtener una crema fina, añade la nata y un toque de nuez moscada, y ajusta el líquido, la sal y la pimienta a tu gusto.
  6. Sirve caliente con unas pipas de calabaza, un hilo de aceite de oliva en crudo y, si quieres, unos picatostes.

Información nutricional

Ración: 1raciónCalorías: 218kcalCarbohidratos: 24.2gProteina: 4.4gGrasa: 12.1gGrasa saturada: 4.1gColesterol: 14mgSodio: 469mgPotasio: 951mgFibra: 2.9gAzúcar: 8.1g
Información nutricional estimada a partir de datos de composición de BEDCA (Base de Datos Española de Composición de Alimentos, coordinada por la AESAN según estándares europeos EuroFIR). Valores orientativos; varían según la ración y los ingredientes.

Notas

  • Asa la calabaza si tienes tiempo. 40-45 min a 200 ºC concentra su azúcar y multiplica el sabor. Luego solo hay que retirar la pulpa y triturar con el sofrito y el caldo.
  • Poco líquido. Cubre apenas las verduras; siempre puedes aclarar la crema después, pero quitar agua es difícil.
  • Toppings. Pipas tostadas, picatostes, un hilo de nata o de aceite de calabaza, o unas virutas de queso.

Trucos para una crema fina y con sabor

  • Sofríe el puerro. Pocharlo despacio antes de cocer libera azúcares y es el mejor seguro contra una crema sosa.
  • Cubre apenas con caldo. La calabaza suelta mucha agua; con poco líquido queda densa y sabrosa, y siempre puedes aclararla luego.
  • La patata espesa sola. Su almidón da cuerpo aterciopelado sin necesidad de harina ni mucha nata.
  • Tritura bien y remata con aceite. Un triturado potente y un hilo de AOVE en crudo dan brillo y textura de restaurante.

¿Calabaza asada o cocida? Cuál elegir

Cocida (la rápida)

Todo a la olla y en 20-30 minutos la tienes. Es la de entre semana: cómoda y de una sola cacerola. Cuida el líquido para que no quede aguada.

Asada (la sabrosa)

Asa la calabaza 40-45 min a 200 ºC: se caramelizan sus azúcares y el sabor se vuelve profundo y dulce. Luego retiras la pulpa y trituras. Más tiempo, mucho más sabor.

Qué calabaza comprar

Butternut (cacahuete o violín)

La más fácil de encontrar y de pelar, de pulpa naranja y dulzor equilibrado. La opción todoterreno y la que recomendamos para empezar.

Potimarrón o Hokkaido

Más pequeña y con piel comestible (no se pela). Pulpa densa con notas a castaña: para una crema con más carácter y un punto gourmet.

Cómo conservarla

En la nevera

Aguanta 3 o 4 días en un recipiente tapado. Si se espesa, aclárala con un poco de caldo al recalentar.

En el congelador

Hasta 3 meses. Congélala sin la nata y añádela al recalentar para que la textura no se corte.

Ligera, vegetal y para todos los días

Es un primer plato ligero y de origen vegetal —rondará las 218 kcal por ración sin contar los picatostes que puedas añadir al final—, así que encaja bien en una alimentación variada y cuidada en calorías, según la ración y el acompañamiento.

  • Para cuidarse a diario. Su ligereza la hace cómoda si vigilas las calorías; el aceite y la nata son lo que más suma, así que dosifícalos a tu gusto (o hazla sin nata).
  • Si llevas una vida activa. No es un plato rico en proteína: acompáñalo de un huevo, pollo o unas legumbres para que sacie más y sume proteína tras el ejercicio.
  • Alérgenos. Contiene leche (la nata). Si eres celíaco, usa un caldo sin gluten.

La alimentación saludable se valora en el conjunto de la dieta, no en un plato; para pautas personalizadas, consulta a un profesional sanitario.

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Preguntas frecuentes sobre la crema de calabaza

¿Con qué se acompaña la crema de calabaza?

Los toppings son media receta: pipas de calabaza tostadas (el clásico), picatostes, semillas de girasol o sésamo, unos frutos secos, virutas de queso, un hilo de nata o de aceite de oliva y hierbas frescas. Buscar el contraste crujiente sobre la crema es lo que la hace especial.

¿Se puede hacer sin nata?

Sí, y es muy habitual. La propia calabaza con la patata (que aporta almidón) da cuerpo de sobra; remata con un buen chorro de aceite de oliva al triturar. Para una versión vegana, usa leche evaporada vegetal o leche de coco.

¿Cómo pelo la calabaza sin pelearme?

La butternut (cacahuete o violín) es la más fácil: corta los dos extremos, pártela, retira las semillas con una cuchara y pásale el pelador. La potimarrón o Hokkaido ni se pela: su piel es comestible. Y si la asas, retiras la pulpa con una cuchara sin pelar nada.

¿Qué especias le van bien?

La nuez moscada es la clásica, pero la calabaza admite mucho: jengibre (fresco o en polvo), comino, un toque de curry o cúrcuma, pimienta e incluso una pizca de canela. Ve poco a poco y prueba.

¿Se puede congelar?

Sí, hasta 3 meses. Congélala mejor sin la nata y añádela al recalentar, porque los lácteos pueden cortarse al congelar. Descongela en la nevera y calienta a fuego suave.

Me ha quedado aguada, ¿qué hago?

Ponla a reducir unos minutos a fuego medio con la olla destapada para que evapore, o añade un poco de patata cocida triturada. La próxima vez, empieza con menos caldo: siempre estás a tiempo de aclararla.

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