Cuando aprietan los primeros fríos, pocas cosas apetecen tanto como una crema de calabaza bien caliente: naranja, aterciopelada y con ese dulzor suave que gusta a grandes y pequeños. La nuestra es casera y fácil de verdad —se hace en una olla en poco más de media hora—, con la base dulce del puerro, una patata que le da cuerpo y el punto justo de nuez moscada. Igual que nos pasó con la crema de zanahorias, es de esos platos de aprovechamiento que reconfortan y sientan de maravilla.
La calabaza es la reina del otoño: un alimento ligero y nutritivo, bajo en calorías y rico en beta-caroteno (el pigmento que le da ese color naranja). Y si quieres llevar la receta a otro nivel, no te pierdas el truco de asarla que te contamos más abajo.
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Crema de calabaza casera
Ingredientes
Utensilios
Elaboración
- Pela y trocea la calabaza, la zanahoria y la patata. Limpia el puerro y pícalo.
- Pocha el puerro a fuego suave con el aceite unos 5 minutos, sin que coja color: este sofrito es el que evita que la crema quede sosa.
- Añade la calabaza, la zanahoria y la patata, y cubre apenas con el caldo (la calabaza suelta agua al cocer; mejor quedarse corto de líquido).
- En olla a presión, tapa y cuece 15-20 minutos desde que sube la válvula. En cazuela normal, unos 25-30 minutos, hasta que todo esté tierno.
- Tritura con la batidora hasta obtener una crema fina, añade la nata y un toque de nuez moscada, y ajusta el líquido, la sal y la pimienta a tu gusto.
- Sirve caliente con unas pipas de calabaza, un hilo de aceite de oliva en crudo y, si quieres, unos picatostes.
Información nutricional
Notas
- Asa la calabaza si tienes tiempo. 40-45 min a 200 ºC concentra su azúcar y multiplica el sabor. Luego solo hay que retirar la pulpa y triturar con el sofrito y el caldo.
- Poco líquido. Cubre apenas las verduras; siempre puedes aclarar la crema después, pero quitar agua es difícil.
- Toppings. Pipas tostadas, picatostes, un hilo de nata o de aceite de calabaza, o unas virutas de queso.
Trucos para una crema fina y con sabor
- Sofríe el puerro. Pocharlo despacio antes de cocer libera azúcares y es el mejor seguro contra una crema sosa.
- Cubre apenas con caldo. La calabaza suelta mucha agua; con poco líquido queda densa y sabrosa, y siempre puedes aclararla luego.
- La patata espesa sola. Su almidón da cuerpo aterciopelado sin necesidad de harina ni mucha nata.
- Tritura bien y remata con aceite. Un triturado potente y un hilo de AOVE en crudo dan brillo y textura de restaurante.
¿Calabaza asada o cocida? Cuál elegir
Cocida (la rápida)
Todo a la olla y en 20-30 minutos la tienes. Es la de entre semana: cómoda y de una sola cacerola. Cuida el líquido para que no quede aguada.
Asada (la sabrosa)
Asa la calabaza 40-45 min a 200 ºC: se caramelizan sus azúcares y el sabor se vuelve profundo y dulce. Luego retiras la pulpa y trituras. Más tiempo, mucho más sabor.
Qué calabaza comprar
Butternut (cacahuete o violín)
La más fácil de encontrar y de pelar, de pulpa naranja y dulzor equilibrado. La opción todoterreno y la que recomendamos para empezar.
Potimarrón o Hokkaido
Más pequeña y con piel comestible (no se pela). Pulpa densa con notas a castaña: para una crema con más carácter y un punto gourmet.
Cómo conservarla
En la nevera
Aguanta 3 o 4 días en un recipiente tapado. Si se espesa, aclárala con un poco de caldo al recalentar.
En el congelador
Hasta 3 meses. Congélala sin la nata y añádela al recalentar para que la textura no se corte.
Ligera, vegetal y para todos los días
Es un primer plato ligero y de origen vegetal —rondará las 218 kcal por ración sin contar los picatostes que puedas añadir al final—, así que encaja bien en una alimentación variada y cuidada en calorías, según la ración y el acompañamiento.
- Para cuidarse a diario. Su ligereza la hace cómoda si vigilas las calorías; el aceite y la nata son lo que más suma, así que dosifícalos a tu gusto (o hazla sin nata).
- Si llevas una vida activa. No es un plato rico en proteína: acompáñalo de un huevo, pollo o unas legumbres para que sacie más y sume proteína tras el ejercicio.
- Alérgenos. Contiene leche (la nata). Si eres celíaco, usa un caldo sin gluten.
La alimentación saludable se valora en el conjunto de la dieta, no en un plato; para pautas personalizadas, consulta a un profesional sanitario.
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Preguntas frecuentes sobre la crema de calabaza
¿Con qué se acompaña la crema de calabaza?
Los toppings son media receta: pipas de calabaza tostadas (el clásico), picatostes, semillas de girasol o sésamo, unos frutos secos, virutas de queso, un hilo de nata o de aceite de oliva y hierbas frescas. Buscar el contraste crujiente sobre la crema es lo que la hace especial.
¿Se puede hacer sin nata?
Sí, y es muy habitual. La propia calabaza con la patata (que aporta almidón) da cuerpo de sobra; remata con un buen chorro de aceite de oliva al triturar. Para una versión vegana, usa leche evaporada vegetal o leche de coco.
¿Cómo pelo la calabaza sin pelearme?
La butternut (cacahuete o violín) es la más fácil: corta los dos extremos, pártela, retira las semillas con una cuchara y pásale el pelador. La potimarrón o Hokkaido ni se pela: su piel es comestible. Y si la asas, retiras la pulpa con una cuchara sin pelar nada.
¿Qué especias le van bien?
La nuez moscada es la clásica, pero la calabaza admite mucho: jengibre (fresco o en polvo), comino, un toque de curry o cúrcuma, pimienta e incluso una pizca de canela. Ve poco a poco y prueba.
¿Se puede congelar?
Sí, hasta 3 meses. Congélala mejor sin la nata y añádela al recalentar, porque los lácteos pueden cortarse al congelar. Descongela en la nevera y calienta a fuego suave.
Me ha quedado aguada, ¿qué hago?
Ponla a reducir unos minutos a fuego medio con la olla destapada para que evapore, o añade un poco de patata cocida triturada. La próxima vez, empieza con menos caldo: siempre estás a tiempo de aclararla.
















