Esta es la crema de calabacín de toda la vida: sencilla, ligera y reconfortante, con el fondo dulce del puerro, el cuerpo que aporta la patata y ese toque cálido de nuez moscada. Es de esas recetas caseras que puedes tener hechas en la nevera y disfrutar cuando te apetezca —fría, templada o caliente—, sin más complicación. Una base perfecta a la que luego cada uno le da su toque.
El calabacín es una verdura ligerísima —apenas 17 kcal por cada 100 g y un 95 % de agua—, así que esta crema es de las que sientan bien sin renunciar al sabor. Si la quieres más golosa, prueba nuestra versión con queso enlazada más abajo.
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Crema de calabacín tradicional
Ingredientes
Utensilios
Elaboración
- Pocha a fuego suave la parte blanca de los puerros, en rodajas, con un buen chorro de aceite de oliva y una cucharada de mantequilla, sin que cojan color.
- Añade los calabacines pelados y cortados en dados, remueve y deja rehogar unos 10 minutos a fuego lento.
- Incorpora la patata pelada y troceada, salpimienta y cubre apenas con el agua o el caldo (el calabacín suelta mucha agua, mejor quedarse corto).
- Deja cocer a fuego suave unos 20 minutos, hasta que la patata esté tierna.
- Retira del fuego, añade la nata y un toque de nuez moscada, y tritura con la batidora o la Thermomix hasta una crema fina.
- Pasa por el chino para una textura sedosa y rectifica de sal.
- Sirve la crema de calabacín caliente, templada o fría, con un hilo de aceite de oliva en crudo y unos picatostes de pan.
Información nutricional
Notas
- Se guarda estupendamente. Aguanta 2-3 días en la nevera; tómala fría, templada o caliente según te pida el cuerpo.
- Poco líquido. El calabacín suelta mucha agua; cubre apenas y ajusta al triturar.
- La nuez moscada es opcional, pero le da ese aroma cálido que la hace especial.
Trucos para una crema fina y sin grumos
- Cubre apenas con líquido. El calabacín suelta mucha agua; añade el caldo justo para que asome entre la verdura y no quede aguada.
- Pásala por el chino. Es el secreto de la textura sedosa de las cremas de restaurante.
- Nuez moscada al final. Un toque pequeño, recién rallada, le da un aroma cálido que marca la diferencia.
- Aceite en crudo al servir. Emulsiona, da brillo y realza el sabor de la verdura.
¿Fría o caliente? Cómo servir tu crema
Caliente en invierno
Recién hecha, reconforta como pocas cosas. Remátala con picatostes y un hilo de aceite para el contraste crujiente.
Fría en verano
Bien fresquita de la nevera, se convierte en una vichyssoise de calabacín. Rectifica la sal en frío y añade cebollino picado.
Variantes: con queso, más ligera o exprés
Con queso, más golosa
Añade un par de quesitos o queso crema al triturar y tendrás nuestra crema de calabacín con queso, más cremosa y sabrosa.
Más ligera aún
Quita la nata y la mantequilla: el calabacín y la patata bastan para una crema con cuerpo y muy pocas calorías.
Cómo conservar la crema (nevera y congelador)
En la nevera
Aguanta 2 o 3 días en un recipiente tapado. Si espesa, aclárala con un poco de caldo al recalentar.
En el congelador
Hasta 3 meses. Congélala sin la nata y añádela al recalentar para que la textura no se corte.
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Ligera, vegetal y de cuchara
Es un primer plato ligero y de origen vegetal —rondará las 237 kcal por ración sin contar los picatostes—, de esos que reconfortan sin pesar. Encaja bien en una alimentación variada y cuidada en calorías.
- Para cuidarse a diario. El calabacín y la patata dan cuerpo con pocas calorías; la nata y la mantequilla son lo que más suma, así que puedes aligerarla prescindiendo de ellas.
- Si llevas una vida activa. No es un plato rico en proteína: acompáñalo de una fuente proteica (huevo, pollo, legumbre) para que sacie más.
- Alérgenos. Contiene leche (nata y mantequilla), y los picatostes llevan gluten. Para una versión sin gluten, usa pan apto y un caldo sin gluten.
La alimentación saludable se valora en el conjunto de la dieta, no en un plato; para pautas personalizadas, consulta a un profesional sanitario.
Preguntas frecuentes sobre la crema de calabacín
¿Se toma fría o caliente?
De las dos maneras. En invierno reconforta caliente; en verano está deliciosa fría de la nevera, tipo vichyssoise. Es una crema muy agradecida que aguanta 2 o 3 días bien tapada.
¿Hay que pelar el calabacín?
En esta versión tradicional se pela para lograr una crema de color más claro y textura muy fina. Si prefieres conservar la fibra y un verde más intenso, puedes dejar parte de la piel; basta con lavarlo bien.
¿Cómo la hago más ligera?
Prescinde de la nata: el propio calabacín con la patata ya da cuerpo y cremosidad. Puedes sustituirla por un chorro de leche evaporada o simplemente emulsionar aceite de oliva al triturar.
¿Puedo hacerla en olla exprés?
Sí, y ganas tiempo. Tras rehogar el puerro y el calabacín, añade la patata y el líquido, cierra la olla y cuece unos 8-10 minutos desde que sube la válvula. Luego tritura como siempre.
¿Con qué la acompaño?
Con unos picatostes de pan es un clásico. También quedan muy bien unas semillas, un hilo de aceite en crudo, virutas de queso o incluso un huevo cocido rallado por encima.
¿Se puede congelar?
Sí, hasta 3 meses. Congélala mejor sin la nata y añádela al recalentar, para que la textura no se corte. Descongela en la nevera y calienta a fuego suave.
















