Todo comenzó en 2004 cuando Stefano Colombo viaja a Barcelona para hacer un máster y unas prácticas. Le gusta la ciudad, no piensa en volver a Italia y alarga en lo posible la experiencia. Pero los meses pasan y el dinero se acaba. Y entonces, ¿qué hace una persona en el extranjero cuando se queda sin dinero? Stefano se fija en un bar de la falda de Montjuich, un sitio muy especial de un francés que sirve raclettes y que se abarrota por las noches, un local con un ambiente mágico que será el origen del futuro Xemei.







