Pasillo de supermercado visto desde arriba, con los lineales llenos de productos envasados
Foto: freestocks (Pexels)

El reglamento europeo de envases ya se aplica y en el súper no ha cambiado nada

Lo que sí entró en vigor no se ve, y el depósito de diez céntimos que llega en noviembre no lo manda Bruselas.

El 12 de agosto empezó a aplicarse en toda la Unión Europea el Reglamento (UE) 2025/40, la norma que va a reordenar los envases de casi todo lo que comemos. Si esa mañana bajaste a comprar, seguro que todavía no notaste nada, y si vuelves mañana, tampoco: la bandeja de manzanas seguirá envuelta en plástico, el sobrecito de kétchup seguirá al lado de la hamburguesa y nadie te pedirá una 10 céntimos más por tu botella de agua.

Merece la pena aclararlo porque estos días se está contando lo contrario: que ya se acabaron los envases con doble fondo, que desaparecen las bolsas finas de la frutería, que hay que pagar diez céntimos por cada botella. Ninguna de las tres cosas ha ocurrido todavía.

Lo que sí entró en vigor va por dentro del envase y no se ve: desde esa fecha no se pueden fabricar envases alimentarios con PFAS, los llamados contaminantes eternos, por encima de unos límites muy bajos. Afecta solo a lo que salga de fábrica a partir de agosto, de modo que en las estanterías no se ha retirado ni un paquete. Y llega con dos asuntos por resolver: la Comisión admite que todavía no hay un método común para medirlos, y España no tendrá sanciones propias para esta norma hasta febrero de 2027.

Bandejas de fresas envueltas en plástico en el lineal de un supermercado
Las bandejas de plástico para fruta y verdura en lotes pequeños no se prohíben en la UE hasta 2030. Foto: bertellifotografia (Pexels)

Lo que va a seguir exactamente igual cuatro años más

2030La fecha que casi nadie está contando. El reglamento se aplica desde 2026, pero sus prohibiciones más visibles llevan dentro su propio calendario, y casi todas apuntan al 1 de enero de 2030.
  • Los sobrecitos del bar. La salsa, el azúcar y la leche para el café en monodosis siguen siendo legales cuatro años más.
  • La bandeja de cuatro manzanas. El plástico para fruta y verdura fresca en lotes de menos de kilo y medio tampoco se prohíbe hasta entonces.
  • Las bolsas finas de la frutería, los packs de agua retractilados y esa caja de galletas que trae más aire que galletas. Todo eso aguanta hasta 2030.
  • Los botes de champú del hotel, que la norma llama con mucha elegancia «artículos de aseo de un solo uso».
  • La etiqueta nueva, esa que dirá de un vistazo de qué material está hecho cada envase y en qué cubo va, no llegará antes de agosto de 2028. Hasta entonces seguimos con el etiquetado de siempre.

Cuesta entender que una norma se aplique en agosto de 2026 y que casi todo lo que el comprador va a notar espere a 2030. Pero así está escrita: la fecha general está en las disposiciones finales y los plazos de verdad, escondidos dentro de cada artículo.

Queda la tercera, que es la que va a tocar el bolsillo y la que peor se está explicando. El depósito de diez céntimos sí llegará, y antes de que acabe el año, pero no viene de Bruselas. Europa fija los sistemas de depósito para el 1 de enero de 2029, y solo para botellas de plástico y latas. Lo que va a pasar aquí sale de la ley española de residuos y del Real Decreto 1055/2022, y llega tres años antes.

El motivo es un suspenso. España tenía que recoger por separado el 70 % de sus botellas de bebida en 2023 y se quedó en el 41,3 %, según el informe del Ministerio. La propia ley dejaba escrito el castigo: si no se alcanzaba el objetivo, había que montar un sistema de depósito y devolución en dos años. Ese plazo vence a finales de noviembre.

Estantería de supermercado llena de botellas y latas de bebidas
Botellas, latas y briks: los tres envases que llevarán depósito en España. Foto: eduschadesoares (Pexels)

Por qué aquí pagarás depósito por más cosas que en el resto de Europa

Cuando llegue, no será solo la botella de agua. El modelo español mete también latas y briks, y no se queda en el agua y los refrescos: entran los zumos, los néctares, las bebidas isotónicas, las energéticas y también las alcohólicas. Serán diez céntimos como mínimo por envase, que adelantas al comprar y recuperas al devolverlo.

Para quien hace la compra, ese es el cambio de verdad: coger la costumbre de guardar las botellas vacías y bajarlas de vuelta. Quien haya comprado alguna vez en Alemania sabe de qué hablamos.

Tampoco es la primera vez que España se adelanta. Desde 2023 aquí es obligatorio vender a granel la fruta y la verdura fresca en lotes de menos de kilo y medio, siete años antes de que eso sea obligatorio en el resto de la Unión. De las bolsas de plástico veníamos hablando desde 2009, cuando Carrefour las retiró de sus cajas.

Así que, por ahora, puedes seguir haciendo la compra igual que la semana pasada. El primer cambio que vas a notar de verdad llegará en noviembre, y será en la caja: botellas, latas y briks con un depósito que recuperarás cuando los devuelvas. Lo demás —los sobrecitos, el plástico de la fruta, las bolsas, la etiqueta nueva— puede esperar sentado hasta 2030.

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