Hay recetas que llegan a casa por caminos curiosos. Esta tarta de queso Philadelphia con nata la descubrí hace unos veinte años en una celebración familiar: me gustó tanto que, entre bocado y bocado, me fueron dictando los ingredientes de viva voz, y no tardé ni una semana en prepararla. Desde entonces es la tarta de queso fácil de esta casa: la que sale bien a la primera, siempre.
Es prima hermana de nuestra tarta de queso Philadelphia clásica, pero con personalidad propia: lleva más nata y menos queso, y eso la hace más suave, más ligera al paladar y aún más fácil de comer. Si aquella es la de las ocasiones, esta es la de los principiantes y las prisas: seis ingredientes de supermercado y ni un solo paso complicado.
Tampoco necesita horno: el relleno cuaja en frío gracias a los sobres de cuajada, con una técnica aún más suave que la de su hermana —aquí la mezcla no llega a hervir—. Una base de galleta, hora y media de nevera y su manto de mermelada de fresa: así de simple es una de las tartas de queso más agradecidas de nuestro recetario.
Más abajo tienes los trucos para que cuaje perfecta sin hervir, las proporciones exactas que me dictaron aquel día y las ideas para variarla cuando ya la tengas dominada.
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Ingredientes
Utensilios
Elaboración
- Tritura las galletas, mézclalas con la mantequilla derretida (30 segundos de microondas) y trabaja hasta obtener una pasta homogénea.
- Extiende la mezcla sobre la base de un molde desmontable, prensando bien, y guárdala en la nevera un mínimo de media hora para que compacte.
- Pon en un cazo el queso, la nata, la leche y el azúcar, y calienta a fuego medio removiendo hasta integrar.
- Cuando la mezcla vaya a romper a cocer, añade el contenido de los 2 sobres de cuajada, retira del fuego y mezcla bien con varillas.
- Devuelve el cazo al fuego un minuto más, removiendo, SIN que llegue a hervir en ningún momento: es el secreto de su textura sedosa.
- Retira y sigue removiendo con las varillas mientras la mezcla se templa.
- Viértela con cuidado sobre la base fría, dejándola caer sobre el dorso de una cuchara para no dañar la galleta.
- Deja enfriar a temperatura ambiente y lleva a la nevera un mínimo de hora y media (con unas horas más queda aún mejor).
- Antes de servir, cubre con la mermelada de fresa, desmolda en frío y reparte. Así de fácil.
| Por ración | 100 g | %VRN* | |
|---|---|---|---|
| Energía | 491 kcal2.054 kJ | 310 kcal1.297 kJ | 25% |
| Grasas | 31,2 g | 19,7 g | 45% |
| de las cuales saturadas | 19,6 g | 12,3 g | 98% |
| Hidratos de carbono | 47,4 g | 29,9 g | 18% |
| de los cuales azúcares | 33,8 g | 21,3 g | 38% |
| Fibra alimentaria | 1,1 g | 0,7 g | 4% |
| Proteínas | 5,4 g | 3,4 g | 11% |
| Sal | 0,68 g | 0,43 g | 11% |
Trucos para que salga bien a la primera
- La base, media hora de nevera antes de verter el relleno: fría y compacta, no se mezcla ni se desmorona.
- Vierte el relleno sobre una cuchara, poco a poco: el chorro no golpea la base y queda una superficie lisa.
- Templa antes de enfriar: deja la mezcla perder calor removiendo, viértela, y a la nevera. Mínimo hora y media; con unas horas queda de sobresaliente.
- La mermelada, justo antes de servir: así conserva su brillo y no humedece la tarta.
- Molde desmontable y desmoldado en frío: porciones limpias de primera.
El toque de esta versión: más nata
La base y la cobertura
200 g de Digestive
Unas veinte galletas trituradas con 70 g de mantequilla derretida. Prensa bien y a la nevera: base firme sin hornear nada.
¿Margarina?
Vale si es lo que hay, aunque la mantequilla da mejor sabor y compacta mejor la base.
Mermelada de fresa
La clásica de esta tarta. Si es artesana o casera, mejor todavía: menos dulce y más fruta.
Otras coberturas
Frutos rojos frescos, mermelada de arándanos o un simple hilo de miel: admite casi todo.
Cuando ya la domines
La clásica de la casa
Nuestra tarta de queso Philadelphia original: más queso, más intensa y con vídeo paso a paso.
Con leche condensada
El punto dulce extra: tarta de queso y leche condensada.
En versión helado
Para el verano: helado de tarta de queso.
En vasitos
La misma receta repartida en vasos individuales, sin desmoldar: perfecta para fiestas y para niños.
Conservación
- Siempre en la nevera (es un postre lácteo), bien tapada: en su punto 3-4 días.
- Mejora con el reposo: de un día para otro, la textura se asienta y gana.
- Congelar, mejor no: la cuajada pierde finura al descongelar.
- La mermelada, siempre al final: si guardas porciones, guárdalas sin cubrir y añade la cobertura al servir.
Ligera dentro de lo que es
Una ración (1/8 de tarta) ronda las 490 kcal —estimación propia a partir del etiquetado de sus ingredientes—: algo menos que otras tartas de queso, precisamente por llevar menos queso y repartir con nata y leche. Sigue siendo postre de disfrutar con cabeza, en raciones sensatas. Sin huevo. Alérgenos (Reg. UE 1169/2011): contiene leche y gluten (galleta; con galleta sin gluten, apta para celíacos).
Preguntas frecuentes sobre esta tarta de queso fácil
¿Por qué esta cuajada no debe hervir?
Es la técnica de esta versión, tal y como me la dictaron: la mezcla se retira justo cuando va a romper a cocer y se termina con un minuto al fuego sin hervir. Cuaja igual de firme y queda especialmente sedosa. (En nuestra tarta clásica usamos la técnica del hervor: las dos funcionan.)
¿Cuántas galletas son 200 gramos?
Unas veinte galletas tipo Digestive. Si usas María, serán algunas más: lo cómodo es pesarlas ya trituradas.
¿La nata «para montar» sirve si no la monto?
Sí: aquí se usa líquida, sin montar. Lo importante es que sea del 35% de materia grasa: esa grasa es la que aporta cuerpo y cremosidad al cuajar.
¿Cuánto tiempo necesita de nevera?
Mínimo hora y media, que es como la hemos hecho siempre en casa. Si puedes darle unas horas más (o hacerla la víspera), la textura te lo agradece.
Esta receta llegó a mí dictada de viva voz, y me encantaría que siguiera corriendo de cocina en cocina: si la haces, déjanos tu voto en las estrellas de la ficha —dos clics— y cuéntasela a quien quieras. Así empezan las buenas recetas.







