Las fresas al vino son un postre de primavera muy sencillo, pero tienen un detalle que conviene respetar: las fresas no se cuecen. Se maceran crudas con el azúcar y el zumo de naranja, y el vino se calienta aparte, con la canela y la piel. Así la fruta llega entera a la copa, firme y brillante, en lugar de deshecha.
Nosotros la hicimos en su día con un Ribera del Duero, y de ahí le viene el apellido, aunque sale igual de bien con cualquier tinto joven que os guste beber. Si os apetece la misma idea en versión de otoño, tenéis nuestras peras al vino de la Ribera del Duero.

Más fruta para terminar la comida

Ingredientes
Utensilios
Elaboración
- Lavamos las fresas enteras bajo un chorro suave de agua fría y las secamos. Les quitamos el tallo después de lavarlas, para que no absorban agua por la zona cortada. Las dejamos enteras si son pequeñas; si son fresones grandes, los partimos por la mitad.
- Las ponemos en un bol con el azúcar y el zumo de la naranja. De la piel sacamos unas tiras finas, procurando no llevarnos la parte blanca, que amarga, y las reservamos. Removemos con suavidad, tapamos y dejamos macerar en la nevera una hora.
- Colamos el jarabe que ha soltado la fruta y lo pasamos a un cazo. Devolvemos las fresas a la nevera, tapadas: a partir de aquí ya no vuelven a tocar el fuego.
- Añadimos al cazo el vino tinto, las tiras de piel de naranja y la rama de canela. Lo mantenemos a hervor muy suave durante 15 minutos, para que tome el aroma; no buscamos reducirlo hasta obtener un almíbar.
- Retiramos el cazo del fuego, tapamos y dejamos enfriar por completo. El caldo debe estar frío cuando se junte con la fruta.
- Colamos el caldo para retirar la rama de canela y las tiras de piel de naranja.
- Repartimos las fresas bien frías en copas y las regamos con el caldo colado. Servimos en el momento.
| Por ración | 100 g | %VRN* | |
|---|---|---|---|
| Energía | 165 kcal690 kJ | 58 kcal243 kJ | 8% |
| Grasas | 0,6 g | 0,2 g | 1% |
| de las cuales saturadas | 0 g | 0 g | 0% |
| Hidratos de carbono | 29,7 g | 10,5 g | 11% |
| de los cuales azúcares | 26,3 g | 9,3 g | 29% |
| Fibra alimentaria | 2,7 g | 0,9 g | |
| Proteínas | 1,3 g | 0,5 g | 3% |
| Sal | 0,02 g | 0,01 g | 0% |
Notas
Tres detalles que marcan la diferencia
- Fresas maduras pero firmes. Las muy blandas se deshacen durante el macerado y enturbian el vino. Si las tenéis pasadas, es mejor destinarlas a otra cosa: os damos ideas en nuestros consejos para aprovechar fresas demasiado maduras.
- Una hora de maceración. En ese tiempo el azúcar extrae parte del jugo de la fruta y se forma un jarabe en el fondo del bol. Ese líquido se añade después al vino, así que no se tira.
- Un hervor muy suave. Quince minutos bastan para que el vino tome el aroma de la canela y la naranja. No buscamos reducirlo hasta obtener un almíbar espeso.
Qué vino usar, y el alcohol que queda
Un tinto joven y afrutado, sin mucha madera, es el que mejor funciona. La regla es la de siempre: si el vino no os gusta para beberlo, tampoco os va a gustar aquí, porque en esta receta no hay nada que lo disimule. Tampoco hace falta que sea caro.
Conviene saber que el postre conserva alcohol después de esos quince minutos al fuego. Las tablas de retención del USDA estiman que puede quedar alrededor del 40 % del alcohol inicial, aunque la cantidad real depende de cómo se cocine, y aquí además se sirve el caldo entero. Por eso no es una receta adecuada para niños ni durante el embarazo.
Para una versión sin alcohol, sustituid el vino por mosto tinto y preparadlo igual, infusionado con la canela y la piel de naranja. Quedará más dulce y con menos estructura y astringencia, así que puede que os apetezca bajar un poco el azúcar.
Cómo servirlas y cuánto aguantan
Solas y muy frías están perfectas. Si queréis acompañarlas, un lácteo suave es lo que mejor les va, porque suaviza la acidez del vino.
- Nata montada
- Helado de vainilla
- Yogur griego
- Requesón
Se guardan tapadas en la nevera, con su caldo. Están mejor el mismo día o al siguiente; a partir de ahí la fruta va perdiendo firmeza. Congelarlas no merece la pena, porque la fresa suelta mucha agua al descongelar.
Cuándo hay buena fresa
Huelva concentra la mayor parte de la producción española, según el Ministerio de Agricultura, y su campaña va del invierno a la primavera. En Segovia, la comarca del Carracillo tiene además una larga tradición como vivero de planta de fresa, y da fruta en verano, cuando el sur ya ha terminado. Lo contamos en las fresas del Carracillo.
Del origen concreto de este postre no hay documentación seria, y no vamos a inventarla. La combinación de fruta, vino y azúcar aparece de una forma u otra en muchas cocinas europeas.
Lo que lleva cada copa
Cada copa ronda las 165 kcal, y la mayor parte vienen del azúcar y del vino, no de la fruta. Si queréis rebajarlo, con fresa bien madura se puede bajar a cuatro cucharadas de azúcar sin echarlo en falta.
Alérgenos: contiene sulfitos, procedentes del vino. Si lo acompañáis de nata, helado o yogur, añadid leche.
Preguntas frecuentes
¿Qué vino tinto va mejor para las fresas?
Un tinto joven y afrutado, sin mucha madera. Nosotros usamos un Ribera del Duero, pero sirve igual un Rioja joven, un Cariñena o un Jumilla. No hace falta que sea caro, sí que sea un vino que os guste beber.
¿Cuánto tiempo hay que macerar las fresas?
Con una hora en la nevera es suficiente para que suelten su jugo. Si las dejáis hasta un par de horas tendréis algo más de jarabe. Conviene que el macerado se haga siempre en frío, no a temperatura ambiente.
¿Las fresas al vino llevan alcohol?
Sí. Las tablas de retención del USDA estiman que tras quince minutos de cocción puede quedar alrededor del 40 % del alcohol del vino, aunque la cantidad real varía según cómo se cocine, y en esta receta además se sirve el caldo. No es un postre adecuado para niños ni durante el embarazo.
¿Se pueden hacer fresas al vino sin alcohol?
Sí. Sustituid el vino por mosto tinto, que es lo más parecido en color y sabor, y preparadlo igual con la canela y la piel de naranja. Quedará más dulce y con menos astringencia, así que podéis bajar algo el azúcar.
¿Valen fresones en lugar de fresas?
Valen, y de hecho es lo que solemos encontrar en el mercado. Al ser más grandes conviene partirlos por la mitad o en cuartos para que el macerado les llegue por dentro. El tiempo de maceración es el mismo.
¿Cuánto duran en la nevera?
Dos o tres días bien tapadas y con su caldo, aunque están mejor el mismo día o al siguiente. Después la fresa se ablanda. Congelarlas no merece la pena porque sueltan mucha agua al descongelar.
¿Se puede aprovechar el caldo que sobra?
Sí, y es una de las mejores partes. Guardado en un tarro en la nevera aguanta varios días y sirve para regar un helado de vainilla, un bizcocho seco o una macedonia.
Si os animáis con ellas, podéis puntuarlas en las estrellas de la ficha.












