Hay recetas que se defienden solas. Esta lleva años siendo la pasta más pedida de la casa: cuando los peques eran pequeños la habrían comido a todas horas, y cada dos por tres caía. Espaguetis, langostinos y un sofrito de quince minutos. No hace falta más.
Lo que la distingue de la mayoría es la salsa. Aquí no hay nata ni ajillo: hay cebolleta pochada, dos cucharadas de tomate concentrado y un chorrito de vermut rojo, que aporta lo que el vino blanco no tiene, un fondo dulce y especiado que redondea la acidez del tomate. Y en casa siempre hay una botella abierta. Si no, un coñac cumple igual de bien.
Con los langostinos, mejor crudos. Pero si los tuyos ya vienen cocidos, no los descartes: más abajo te contamos cómo aprovecharlos sin que se vuelvan goma, que tiene su truco.
Y la salsa que abraza los espaguetis en vez de quedarse en el fondo del plato no sale de la nevera: sale del agua de cocer la pasta. Abajo te contamos cómo.
Seguimos con langostinos: del risotto a la lasaña
Risotto de langostinos
Cómo cocer langostinos
Lasaña de langostinos y almejas
Pastel de merluza y langostinos
Espaguetis con langostinos
Ingredientes
Utensilios
Elaboración
- Pon a calentar abundante agua con sal en una cazuela grande. Mientras coge temperatura, pica finos la cebolleta y el ajo, y pela los langostinos si vienen enteros (guarda cabezas y cáscaras: valen para un fumet exprés).
- Calienta el aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio y pocha la cebolleta con el ajo unos 5 minutos, hasta que esté blanda y transparente, sin dejar que se dore.
- Sube el fuego, añade los langostinos con una pizca de sal y saltéalos un minuto por cada lado, hasta que se curven y pierdan el tono translúcido.
- Incorpora el tomate concentrado y el chorrito de vermut rojo (o coñac). Remueve y deja evaporar el alcohol un par de minutos.
- Cuece los espaguetis en el agua hirviendo 2 minutos menos de lo que indique el paquete (2-3 minutos si son frescos). Antes de escurrir, reserva un cazo del agua de cocción.
- Escurre la pasta sin refrescarla y pásala a la sartén. Añade medio cazo del agua reservada y saltea 1-2 minutos a fuego vivo, removiendo, hasta que la salsa se vuelva brillante y se agarre a los espaguetis. Si queda seca, corrige con otro chorrito de agua.
- Aparta del fuego, espolvorea el perejil picado, rectifica de sal y sirve inmediatamente.
| Por ración | 100 g | %VRN* | |
|---|---|---|---|
| Energía | 493 kcal2.063 kJ | 236 kcal987 kJ | 25% |
| Grasas | 6,9 g | 3,3 g | 10% |
| de las cuales saturadas | 1,1 g | 0,5 g | 6% |
| Hidratos de carbono | 79,4 g | 38 g | 31% |
| de los cuales azúcares | 5,9 g | 2,8 g | 7% |
| Fibra alimentaria | 4 g | 1,9 g | 16% |
| Proteínas | 26,3 g | 12,6 g | 53% |
| Sal | 0,22 g | 0,11 g | 4% |
La salsa se liga con el agua de la pasta
- Reserva un cazo de agua antes de escurrir. Ese agua turbia va cargada de almidón, y el almidón es lo que une la grasa y el jugo del sofrito en una salsa estable: lo acaba de medir un equipo de físicos estudiando la cacio e pepe en el laboratorio. Medio cazo en la sartén, fuego vivo, un minuto removiendo: salsa brillante y sedosa sin una gota de nata.
- Nada de refrescar la pasta bajo el grifo. El agua fría arrastra justo el almidón que necesitas y enfría un plato que se sirve caliente. Escurrir y a la sartén.
- El langostino avisa cuando está hecho. Se curva en forma de C y pasa del gris translúcido a ese rosa subido que recoge hasta el diccionario. Si se cierra sobre sí mismo formando una O, se ha pasado y estará gomoso.
- Las cáscaras no se tiran. Cabezas y pieles, salteadas dos minutos en la misma sartén y hervidas diez con un vaso de agua, dan un fumet exprés. Cuélalo y úsalo en lugar del agua de cocción: la salsa gana un fondo marinero que no se consigue de otra manera.
¿Langostino o gamba? No son lo mismo
En la pescadería se usan casi como sinónimos, pero el listado oficial de denominaciones comerciales los separa: langostino es el mediterráneo de toda la vida, el jumbo o tigre y el vannamei; gamba es la blanca y la roja. A simple vista, el langostino es mayor, entre 8 y 15 centímetros según la ficha de la Fundación Española de la Nutrición, y luce bandas transversales en el abdomen; la gamba blanca es más pequeña y de un rosado uniforme.
Un dato del congelador: la mayor parte del langostino congelado que compramos es vannamei de acuicultura, criado sobre todo en Ecuador y Asia. No es peor por eso, pero conviene saber qué se come.
Para esta receta, la traducción práctica es sencilla. El langostino tiene más cuerpo y aguanta bien el salteado; si usas gamba, dale la mitad de tiempo y trátala con más mimo.
Cuatro caminos desde la misma sartén
Mejor recién hechos (pero se guardan)
En la nevera
Aguantan un día en recipiente cerrado. Al recalentar, sartén con un chorrito de agua y fuego medio: el microondas reseca el langostino y lo vuelve goma.
Congelar, mejor no
La pasta cocida pierde el punto al descongelar y el marisco ya cocinado no gana nada con un segundo frío. Es un plato de 25 minutos: sale más a cuenta hacerlo de nuevo.
Qué poner al lado
Un blanco fresco con acidez es lo que pide el marisco con tomate: un verdejo o un albariño bien fríos van sobre seguro. Y pan, porque la salsa que quede en el plato no va a llegar viva a la cocina.
Comida completa, no un extra
Calculada ingrediente a ingrediente, cada ración ronda las 493 kcal: la pasta pone los hidratos y el langostino la proteína, unos 20 gramos por cada 100 según las tablas de la FEN, con apenas grasa. Es decir, comida completa de diario que no pide segundo plato. Con una ensalada verde delante, menú resuelto.
Alérgenos (Reglamento UE 1169/2011): gluten (pasta de trigo), crustáceos y sulfitos (vermut). Si hay alergia al marisco en casa, este no es un plato que adaptar: es un plato que cambiar.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacerlos con langostinos ya cocidos?
Sí, y quedan muy dignos si respetas una regla: el langostino cocido ya está hecho, así que no se cocina, se calienta. Pélalos, haz el sofrito completo, liga la salsa con la pasta y añádelos en el último minuto, con el fuego ya apagado. Las cáscaras sirven igualmente para el fumet exprés.
¿Y si son congelados?
Descongélalos dentro de la nevera, en la parte baja y con tiempo: la pauta oficial calcula unas 10 horas por kilo, así que mejor de un día para otro. Nunca a temperatura ambiente. Una vez descongelados, sécalos bien antes de saltearlos.
¿Cómo se liga la salsa sin nata?
Con el agua de cocción. Reserva un cazo antes de escurrir, añade la mitad a la sartén con la pasta y remueve un minuto a fuego vivo: el almidón hace de puente entre la grasa y el jugo del sofrito y la salsa se vuelve sedosa y brillante.
¿Vale la receta con gambas?
Vale, con un ajuste: la gamba es más pequeña y delicada, así que redúcele el tiempo de sartén a la mitad. Da un plato más fino de sabor; el langostino tiene más presencia y aguanta mejor el salteado.
¿Pasta fresca o seca?
Las dos funcionan. En casa la hemos preparado muchas veces con espaguetis frescos, que se cuecen en dos o tres minutos y quedan más tiernos. Con pasta seca, cuécela al dente, dos minutos menos del tiempo del paquete, porque va a terminar de hacerse en la sartén.
¿Se puede hacer sin alcohol?
Claro. Sustituye el vermut por un par de cucharadas del fumet de las cáscaras o simplemente omítelo. Gran parte del alcohol se evapora al cocinar, pero si en la mesa hay niños o alguien que lo evita del todo, fuera y listo: la receta sigue funcionando.
Si en tu casa desaparecen del plato tan rápido como en la nuestra, súbelo a las estrellas de la ficha: son dos clics y ayudan a que estas recetas lleguen a más cocinas.








