Chirlas al ajillo con patatas servidas en cazuela, con perejil picado

Chirlas al ajillo con patatas

La almeja más humilde del mostrador, al ajillo y con patatas que se beben la salsa: marisco de diario en diez minutos.

Última actualización:

La chirla es la almeja humilde de toda la vida: más pequeña, mucho más barata y con el mismo sabor a mar que sus primas caras. En las barras andaluzas se despacha al ajillo desde siempre, y en esta casa le añadimos un toque propio que la convierte en plato: unas patatas cocidas que se empapan de todo el jugo. Diez minutos de sartén, pan cerca, y a mojar.

Si has llegado aquí preguntándote qué son exactamente las chirlas, la respuesta corta: una almeja de pleno derecho —la Chamelea gallina, dice su ficha oficial—, que se pesca sobre fondos de arena en el golfo de Cádiz y el Mediterráneo. Más abajo te contamos en qué se diferencia de la almeja fina, la babosa y la japónica, y por qué su precio baila según la temporada.

Entre nuestros pescados y mariscos es de las recetas más rápidas, en la familia de nuestras alubias de bote con almejas: cocina de mar sin ceremonia, de la que se hace entre semana.

Solo hay una condición para que salgan de sobresaliente, y es previa a la sartén: la limpieza de la arena. Tiene su proporción exacta de sal y su truco al escurrirlas — te lo contamos ahora mismo, en el primer apartado, porque una chirla con arena arruina el plato entero.

Sartén de chirlas al ajillo abiertas con su salsa de ajo y vino

Cocina de mar sin ceremonia: más conchas y ajillo

Chirlas al ajillo con patatas servidas en cazuela, con perejil picado

Chirlas al ajillo con patatas

4.67 desde 3 votos
Las chirlas al ajillo de barra andaluza con el toque de esta casa: unas patatas cocidas que se empapan del jugo de ajo, vino y mar. La almeja más humilde, lista en diez minutos de sartén y con el pan como cubierto obligatorio.
Tiempo de preparación 10 minutos
Tiempo de cocción 10 minutos
Tiempo Total 20 minutos
Raciones: 4 personas
Cocina: Española
Calorías: 227

Ingredientes
  

  • 500 g Chirlas frescas y depuradas, de pescadería
  • 2 patata cocidas y peladas, en dados
  • 3 dientes de ajo en láminas
  • 7 cucharadas Aceite de oliva virgen extra generosas: el aceite es la salsa
  • 50 ml Vino blanco fino o manzanilla, el mismo que sirvas
  • Perejil fresco picado
  • Sal con mucho cuidado: las chirlas ya la traen

Utensilios

  • 1 Sartén amplia y con tapa
  • 1 Bol para el remojo de limpieza

Elaboración
 

  1. Dos horas antes, ponemos las chirlas en remojo en agua fría con sal —35 gramos por litro, la salinidad del mar— para que suelten la arena. En la nevera si hace calor. Antes, descartamos las rotas y las que estén abiertas y no se cierren al tocarlas.
  2. Sacamos las chirlas del agua con las manos, sin volcar el bol (la arena queda en el fondo), y las enjuagamos bajo el grifo.
  3. En una sartén amplia con tapa, calentamos el aceite de oliva virgen extra a fuego medio y doramos los ajos en láminas, sin dejar que se quemen: dorados, no morenos.
  4. Subimos el fuego, añadimos las chirlas y el vino blanco, y tapamos. En dos o tres minutos se van abriendo con el vapor.
  5. Cuando estén abiertas, incorporamos las patatas cocidas en dados y les damos un par de vueltas para que se empapen bien del jugo. La chirla que no se haya abierto se descarta sin pena.
  6. Probamos antes de salar —el agua de las chirlas ya aporta lo suyo—, espolvoreamos con perejil picado y servimos en la misma sartén o en cazuelitas, con pan cerca. Esto se moja, no se come.
Información nutricional
Valores por ración y por 100 g
Por ración100 g%VRN*
Energía227 kcal950 kJ92 kcal385 kJ11%
Grasas16 g6,5 g23%
de las cuales saturadas2,3 g0,9 g11%
Hidratos de carbono17,4 g7,1 g7%
de los cuales azúcares0,8 g0,3 g1%
Fibra alimentaria1,7 g0,7 g7%
Proteínas4,1 g1,7 g8%
Sal0,04 g0,02 g1%
* %VRN: porcentaje de los valores de referencia de nutrientes para un adulto medio (8 400 kJ / 2 000 kcal), según el Reglamento (UE) n.º 1169/2011.Información nutricional estimada, calculada ingrediente a ingrediente a partir de BEDCA (AESAN / EuroFIR), USDA FoodData Central y el etiquetado de los ingredientes.Son valores orientativos: pueden variar según las marcas, el tamaño de las piezas y la preparación, y no incluyen acompañamientos ni decoraciones opcionales.

Notas

El remojo de limpieza (2 horas en agua con sal) no está contado en los tiempos. Si usas chirlas congeladas, van directas a la sartén sin remojo, con un par de minutos más. El vino de la sartén y el de la copa pueden ser el mismo: un fino o una manzanilla bien fría.

La arena, fuera: la limpieza con sus números

35 g/LSal por litro de agua: agua de mar casera. Las chirlas escupen la arena cuando se creen en casa. Dos horas de remojo en agua fría con 35 gramos de sal por litro —la salinidad del mar—, en la nevera si hace calor, y sueltan hasta el último grano.
  • Antes del remojo, criba. Fuera las rotas y las que estén abiertas y no se cierren al darles un toque: esas no van a la sartén.
  • Sácalas con las manos, no vuelques el bol. La arena queda en el fondo; si viertes el agua con las chirlas dentro, se la vuelven a tragar. Cógelas de arriba y enjuágalas bajo el grifo.
  • El remojo es un seguro, no una depuración. Las de pescadería ya vienen depuradas por normativa; el agua con sal solo remata la arena residual. Por eso no hacen falta vinagres ni harinas: agua, sal y tiempo.

Qué es la chirla (y por qué su precio baila)

La chirla es la Chamelea gallina, una almeja de concha estriada y talla pequeña —se comercializa a partir de 25 milímetros— que vive enterrada en fondos de arena a pocos metros de profundidad. La ficha oficial del MAPA la recoge con pesca en el Atlántico nororiental y el Mediterráneo; en España, el caladero por excelencia es el golfo de Cádiz, donde la pescan barcos de rastro con su propio plan de gestión.

Y un apunte de actualidad que explica lo que ves en la pescadería: el caladero gaditano ha pasado temporadas recientes cerrado por escasez del recurso, con aperturas puntuales autorizadas. Cuando la chirla falta, el precio sube y aparece más chirla mediterránea o italiana. Comprarla cuando abunda sale mejor de precio y respeta los descansos del banco.

Chirla, fina, babosa o japónica: aclarando la pescadería

Sí: la chirla es una almeja — «almeja chirla» y «chirla» son lo mismo. Lo que cambia entre las cuatro que verás en el mostrador es el tamaño, el precio y el destino:

  • Almeja fina (o de Carril): la aristócrata. Grande, de cuadrícula finísima, la más cara — y la única que tiene sentido comer cruda.
  • Babosa: sin líneas radiales en la concha, carnosa, la reina de la marinera.
  • Japónica: de cultivo, cuadrícula muy marcada, la más barata de las almejas grandes.
  • Chirla: la pequeña de la familia y la más asequible de todas. Para el ajillo, arroces y fideuás no hay quien la mejore: mucho sabor por poco dinero.

Tranquilidad con los bivalvos: lo que ya viene hecho

Los moluscos bivalvos que se venden en España solo pueden llegar al mostrador desde zonas de producción clasificadas y, cuando procede, tras pasar por depuradoras autorizadas — lo exige el Reglamento europeo 853/2004. Traducción: lo que compras en pescadería o supermercado ya ha pasado ese control. La recolección por libre en la playa, en cambio, se salta todas las garantías — ahí sí que no.

  • Esta receta juega además con ventaja: las chirlas van bien cocinadas, y la cocción completa es la medida más eficaz contra los virus que preocupan en los bivalvos crudos.
  • La regla práctica de siempre: la chirla que no se abra en la sartén, al plato no. Es el descarte de cocina de toda la vida.
Chirlas al ajillo con patatas cocidas empapadas en el jugo

El mismo vino en la sartén y en la copa

Pocas parejas tan de la tierra como esta: la chirla del golfo de Cádiz y los vinos del Marco de Jerez, criados a un paso del caladero. La propia DO Manzanilla-Sanlúcar defiende ese eco entre las notas salinas de sus vinos y el sabor yodado del marisco. Nuestro consejo práctico: abre una botella de fino o manzanilla, echa el chorrito a la sartén y sirve el resto bien frío. Un solo vino, dos trabajos.

Manzanilla bien fríaFinoPan de barra, muchoY poco más: es tapa

Mucho mar y pocas calorías

La ración ronda las 227 kcal (estimación con las tablas españolas de composición; la mayor parte la pone el aceite del ajillo, no el marisco). Un dato que sorprende: de cada 100 gramos de chirlas con concha, solo unos 15 son carne — así que medio kilo por persona está bien contado. Y esa carne es proteína magra de primera: según las tablas de composición españolas, la almeja es de los alimentos con más hierro, y su yodo cubre de sobra el día.

  • Para el día a día. Plato ligero de verdad si moderas el pan — aunque con esta salsa, suerte con eso.
  • Alérgenos. Contiene moluscos y sulfitos (el vino). Sin gluten en sus ingredientes: apta para celíacos si el vino y el resto lo son.

La alimentación saludable se valora en el conjunto de la dieta, no en un plato; para pautas personalizadas, consulta a un profesional sanitario.

Las dudas de las chirlas, resueltas

¿Las chirlas son almejas?

Sí: la chirla es una especie de almeja (Chamelea gallina), más pequeña y económica que la fina, la babosa o la japónica. «Almeja chirla» y «chirla» son la misma cosa. Para platos con salsa como el ajillo es de lo más agradecido que hay.

¿Cómo se les quita la arena?

Remojo de dos horas en agua fría con 35 gramos de sal por litro (la salinidad del mar), en la nevera si hace calor. Al terminar, sácalas con las manos —sin volcar el bol, que la arena está en el fondo— y enjuágalas bajo el grifo. Ni vinagre ni harina: agua, sal y tiempo.

¿Valen chirlas congeladas?

Valen, y sin remojo: se congelan ya limpias. Échalas directamente a la sartén sin descongelar, con un par de minutos más de cocción. Pierden algo de textura frente a las frescas, pero la salsa las disimula con nota.

¿Por qué algunas no se abren?

Porque estaban muertas antes de la cocción o llenas de arena compactada. La regla de cocina de toda la vida: la que no se abra en la sartén se descarta sin pena. Por eso conviene comprar alguna de más.

¿Se pueden hacer sin vino?

Sí: sustituye el vino por el mismo volumen de agua o de caldo de pescado suave. Pierdes un matiz, no el plato. El toque de limón al servir compensa parte de esa chispa.

¿Cuántas chirlas por persona?

Como tapa, unos 150-200 gramos por cabeza; como plato con sus patatas, calcula 250 y no te quedas corto. Recuerda que la concha pesa mucho: de cada 100 gramos, solo unos 15 son carne.

Trece años lleva esta sartén de chirlas en El Aderezo demostrando que el marisco de diario también hace afición. Si el pan no ha dado abasto con la salsa, ya sabes dónde están las estrellas de la ficha — dos clics y nos alegras el remojo.

arta-de-chocolate-blanco-y-fresas