Cuando llegan los días de frío y heladas nocturnas, en casa volvemos siempre a esta sopa juliana de verduras con jamón: un plato de cuchara ligero, barato y lleno de sabor que publicamos por primera vez en 2007 y que sigue siendo de las cenas más agradecidas de nuestras recetas de invierno.
Hoy es fácil encontrar la verdura en bandejas ya cortadas y listas para la cazuela, pero yo sigo siendo de los que compran las verduras por piezas: así eliges la proporción a tu gusto, pones más de la que te gusta y aprovechas lo que tienes en la nevera. Esta sopa es, en el fondo, pura cocina de aprovechamiento.
El alma del plato está en dos cosas: una punta de jamón que suelta todo su sabor al caldo mientras cuece, y el corte en juliana de las verduras, esas tiras finas y alargadas que hacen que todo se cocine por igual y quede elegante en la cuchara.
Es una receta sencillísima, pero con su miga: el corte marca la diferencia entre una sopa cualquiera y una juliana de verdad. Más abajo te contamos cómo clavar la juliana aunque no tengas mandolina, y qué verduras admite esta sopa según la temporada.
Más cuchara para entrar en calor
Sopa Castellana
Caldo casero, una receta tradicional
Crema de Calabaza
Crema de calabacín; rica, nutritiva y sabrosa
Sopa juliana de verduras con jamón
Ingredientes
Utensilios
Elaboración
- Limpia a conciencia las verduras, retira las partes que no estén sanas y córtalas en juliana: tiras finas de unos 3-4 cm (con cuchillo afilado o mandolina).
- Pon el agua en una cazuela con la punta de jamón desde el principio, en frío: así suelta su sabor poco a poco al caldo.
- Cuando rompa a hervir, espuma la superficie y añade el repollo, la zanahoria, el puerro y el hinojo.
- Cuece a fuego lento unos 25 minutos. Incorpora las espinacas en los últimos 5 minutos.
- Prueba y rectifica de sal solo al final (el jamón ya aporta). Retira la punta de jamón y, si quieres, pica su carne magra y devuélvela a la sopa.
- Sirve muy caliente, tal cual o con huevo cocido picado o picatostes por encima.
| Por ración | 100 g | %VRN* | |
|---|---|---|---|
| Energía | 68 kcal285 kJ | 34 kcal142 kJ | 3% |
| Grasas | 0,6 g | 0,3 g | 1% |
| de las cuales saturadas | 0,1 g | 0 g | 1% |
| Hidratos de carbono | 12,9 g | 6,5 g | 5% |
| de los cuales azúcares | 6,3 g | 3,2 g | 7% |
| Fibra alimentaria | 5,2 g | 2,6 g | 21% |
| Proteínas | 3,1 g | 1,6 g | 6% |
| Sal | 0,31 g | 0,16 g | 5% |
Trucos para una sopa juliana de verdad
- El jamón, desde el agua fría. Así suelta su sabor poco a poco y perfuma todo el caldo. Una punta con su hueso da más sabor que el jamón picado.
- Espuma al empezar el hervor. Retira la espumilla gris de los primeros minutos y el caldo quedará limpio.
- Las duras primero. Zanahoria y repollo necesitan más tiempo; las espinacas, apenas los últimos minutos.
- Prueba antes de salar. El jamón ya aporta sal; rectifica solo al final.
Qué verduras lleva (y cuáles admite)
La gracia de la juliana es que se adapta a tu nevera. Nuestra combinación de siempre:
¿Por qué se llama «juliana»?
La juliana es una técnica de corte clásica —el diccionario de la RAE la recoge exactamente así: «en tiras finas»—: tiras alargadas y muy finas, hechas con cuchillo o mandolina. El nombre nos llega de la cocina francesa del siglo XVIII, donde ya se documentan los potages julienne, sopas de verduras cortadas exactamente así. La técnica se quedó para siempre en el recetario español: cortadas tan finas, las verduras se cuecen por igual, sueltan más sabor al caldo y se comen cómodamente con cuchara. Por eso una sopa juliana no es cualquier sopa de verduras: es la que respeta el corte.
Variantes para todos los gustos
Con pollo
Añade un muslo o media pechuga desde el agua fría junto al jamón; desmígalo al final. Sopa más completa, casi un plato único.
Con caldo de cocido
Si tienes caldo casero, úsalo en lugar de agua: la sopa gana muchísimo. Nuestro caldo casero es perfecto para esto.
Vegetariana
Sin jamón: arranca con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y una hoja de laurel, y sube un poco la sal.
Más contundente
Un puñado de fideos finos o arroz en los últimos 8-10 minutos la convierte en cena completa.
Conservación
- En la nevera aguanta 3 días en un recipiente tapado. Está incluso más rica al día siguiente.
- En el congelador, hasta 3 meses en raciones. Descongela en nevera y recalienta con un hervor suave.
- Al recalentar, si ha espesado, alárgala con un poco de agua o caldo.
Cómo servirla y con qué acompañarla
En casa nos gusta tal cual, muy caliente. Pero admite dos remates clásicos que ya recomendábamos en 2007: un huevo cocido picado por encima o unos picatostes de pan dorados. Como cena ligera se basta sola; de primero, deja paso a un segundo sencillo —una tortilla, un pescado a la plancha— y tienes un menú de invierno redondo.
Ligera, vegetal y de las que cuidan
Es de los platos más ligeros de nuestro recetario: verduras cocidas en su caldo con el sabor que aporta una punta de jamón. Encaja en cualquier alimentación cuidada en calorías y es una manera estupenda de sumar verdura variada a la semana, según la ración y el acompañamiento. Ten en cuenta que el jamón ya aporta sal (modera el salero) y que sin picatostes es un plato sin gluten. Con huevo cocido añades proteína y la conviertes en cena completa.
Preguntas frecuentes sobre la sopa juliana
¿Qué es el corte en juliana?
Tiras alargadas y muy finas —como cerillas de 3-4 cm— hechas con cuchillo o mandolina. Es lo que define esta sopa: las verduras se cuecen por igual y se comen cómodamente con la cuchara.
¿Qué verduras lleva la sopa juliana?
Nuestra base: repollo, zanahoria, puerro, espinacas y una rama de hinojo, con una punta de jamón para el caldo. Pero admite lo que tengas: nabo, apio, judía verde, calabacín…
¿Se puede congelar?
Sí, hasta 3 meses en raciones. Descongela en nevera y recalienta con un hervor suave; si espesa, alárgala con un poco de agua o caldo.
¿Puedo hacerla con pollo?
Sí, y queda buenísima: añade un muslo o media pechuga desde el agua fría junto al jamón y desmígalo al final. La convierte en un plato casi único.








