Cazuela de judías pintas con chorizo, oreja y codillo, el guiso tradicional

Judías pintas con chorizo

Con oreja, codillo y chorizo: el guiso de la abuela que lleva desde 2006 en El Aderezo y sigue oliendo a domingo.

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Esta receta lleva en El Aderezo desde 2006, y en casa desde mucho antes. Son las judías pintas de siempre, las de la abuela: con su chorizo, su oreja de cerdo y su punta de codillo, cocidas despacio hasta que el caldo engorda y la cuchara se queda de pie. De esos guisos de siempre que no necesitan presentación, solo pan.

La judía pinta es una alubia seria: harinosa, mantecosa, de piel fina si se trata bien. La mejor de España tiene apellido —la de La Bañeza, en León, con su Indicación Geográfica Protegida— y más abajo, en el apartado de los trucos, te contamos por qué merece la pena buscarla.

Lo que hace distinta a esta versión es el acompañamiento humilde: además del chorizo, una oreja de cerdo que da al caldo esa untuosidad que no se consigue con nada más, y un trozo de codillo de jamón que perfuma el guiso desde dentro. Casquería de la buena, la que sostenía los platos de cuchara con legumbres de nuestras cocinas.

Y un aviso antes de empezar: la receta original de 2006 ya recomendaba cocerlas con agua mineral. Durante años pareció una manía de la abuela — hasta que la ciencia le dio la razón. Te lo contamos en los trucos.

Judías pintas con chorizo y oreja recién servidas en cazuela de barro

Del puchero de casa: más cuchara con sustancia

Cazuela de judías pintas con chorizo, oreja y codillo, el guiso tradicional

Judías pintas con chorizo

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El guiso de judías pintas de toda la vida, con chorizo, oreja de cerdo y codillo de jamón: un compango humilde que deja el caldo untuoso, de los que tiñen el pan. Cocidas despacio y reposadas, están aún mejor al día siguiente.
Tiempo de preparación 20 minutos
Tiempo de cocción 1 hora 50 minutos
Tiempo Total 2 horas 10 minutos
Raciones: 4 personas
Cocina: Española
Calorías: 820

Ingredientes
  

  • 600 g judías pintas secas; si son de la IGP La Bañeza-León, mejor
  • 1 oreja de cerdo limpia, en trozos
  • 150 g Chorizo de guisar, poco curado
  • 1 trozo jamón serrano un codillo o punta de hueso con su magro
  • 1 Pimiento verde entero
  • 1 Tomate maduro, en cuadraditos
  • 1 cabeza pequeña de ajo entera; se retira al final
  • 1 Cebolla picada fina, para el sofrito
  • 1 cucharada harina de trigo para ligar el sofrito
  • 1 cucharada pimentón dulce añadido fuera del fuego
  • 1 taza Salsa de tomate unos 200 g
  • 2 cucharadas Aceite de oliva virgen extra para el sofrito
  • Sal para el remojo y el punto final

Utensilios

  • 1 Olla o cazuela amplia; exprés si vas con prisa
  • 1 Sartén para el sofrito

Elaboración
 

  1. La noche anterior ponemos las judías pintas en remojo en agua fría abundante con un puñadito de sal. Entre 8 y 12 horas: la piel queda más fina y no revienta al cocer.
  2. Al día siguiente escurrimos las judías y las ponemos en la olla con agua fría que las cubra dos dedos. Añadimos la oreja en trozos, el chorizo, el codillo de jamón, el pimiento verde entero, el tomate en cuadraditos y la cabeza de ajo. Si tu agua del grifo es dura, usa agua mineral o filtrada: la piel lo nota.
  3. Llevamos a fuego medio y, cuando rompa el hervor, desespumamos y bajamos el fuego. Cocemos a hervor suave entre hora y media y dos horas (en olla exprés, 20-25 minutos desde que sube la válvula), meneando la cazuela de vez en cuando con un vaivén — nunca con cuchara.
  4. Mientras, preparamos el sofrito: doramos la cebolla picada en una sartén con el aceite de oliva virgen extra. Cuando esté dorada, añadimos la cucharada de harina de trigo, removemos, y con el fuego ya bajo incorporamos el pimentón dulce apenas unos segundos, sin dejar que se queme.
  5. Añadimos la salsa de tomate al sofrito, damos unas vueltas y lo incorporamos a la olla cuando a las judías les queden unos treinta minutos. Dejamos cocer al menos diez minutos más para que el sofrito reparta su sabor.
  6. Retiramos la cabeza de ajo y el hueso del codillo, comprobamos el punto de sal (el jamón y el chorizo ya aportan la suya) y servimos bien calientes. Si pueden reposar hasta mañana, mejor: ganan.
Información nutricional
Valores por ración y por 100 g
Por ración100 g%VRN*
Energía820 kcal3.431 kJ196 kcal820 kJ41%
Grasas32,7 g7,8 g47%
de las cuales saturadas9,9 g2,4 g50%
Hidratos de carbono66,1 g15,8 g25%
de los cuales azúcares7,4 g1,8 g8%
Fibra alimentaria40,6 g9,7 g162%
Proteínas63,7 g15,2 g127%
Sal3,19 g0,76 g53%
* %VRN: porcentaje de los valores de referencia de nutrientes para un adulto medio (8 400 kJ / 2 000 kcal), según el Reglamento (UE) n.º 1169/2011.Información nutricional estimada, calculada ingrediente a ingrediente a partir de BEDCA (AESAN / EuroFIR), USDA FoodData Central y el etiquetado de los ingredientes.Son valores orientativos: pueden variar según las marcas, el tamaño de las piezas y la preparación, y no incluyen acompañamientos ni decoraciones opcionales.

Notas

El remojo (8-12 horas) no está contado en los tiempos: se hace la noche anterior. En olla exprés, la cocción baja a 20-25 minutos. Como toda legumbre guisada, mejora con un reposo largo — de un día para otro es otro guiso.

Los trucos que hacen el guiso

AGUAEl agua importa más que ningún ingrediente. Si tu agua del grifo es dura, el calcio refuerza la piel de la judía y la deja correosa por mucho que cueza. Por eso la receta original pedía agua mineral: si en tu zona el agua es blanda no hace falta, pero con aguas duras el cambio se nota en la piel y en el tiempo de cocción.
  • Remojo de 8 a 12 horas, con un puñadito de sal. La salmuera suave ablanda la piel y evita que reviente: es la misma ciencia que aplicamos a todas nuestras legumbres.
  • Arranque en agua fría y hervor siempre suave. Lo que rompe la judía es el borbotón. Si quieres «asustarlas» con un chorrito de agua fría al romper el hervor, hazlo — pero el secreto de verdad es el fuego bajo constante.
  • La cazuela se menea, no se remueve. Nada de cuchara: agarra la cazuela y dale un vaivén suave. La judía entera lo agradece.
  • El pimentón, con el fuego ya bajo. En el sofrito, la harina primero y el pimentón después, removiendo apenas unos segundos: se quema enseguida y amarga todo el guiso.

La pinta con apellido: La Bañeza, León

La judía pinta de más renombre en España se cultiva entre León y la comarca zamorana de Benavente-Los Valles, y está amparada por la IGP Alubia de La Bañeza-León junto a sus hermanas Canela, Plancheta y Riñón. El consejo regulador la describe con precisión de orfebre: grano redondeado, color canela con pintas granates, y cocida, piel lisa y un interior mantecoso y harinoso a la vez.

Si encuentras un paquete con el sello de la IGP, llévatelo: la diferencia entre una pinta cualquiera y una de La Bañeza se nota en cómo se deshace en la boca sin perder la piel.

Oreja, codillo y chorizo: el compango humilde

Al conjunto de carnes y embutidos que acompañan a una legumbre se le llama compango — la palabra se hizo famosa con la fabada asturiana, y desde 2022 está en el diccionario de la RAE: «conjunto de ingredientes cárnicos, ahumados o embutidos con que se elaboran la fabada y algunos cocidos». El nuestro es de los de antes:

  • La oreja es pura gelatina: cocida desde el principio, va soltando colágeno y deja el caldo untuoso, de los que brillan. Quien no la haya probado en un guiso de judías no sabe lo que se pierde.
  • El codillo de jamón trabaja en silencio: hueso y magro curado dando sabor de fondo. No es capricho — la propia Fundación Española de la Nutrición recuerda que el hueso de jamón es «un ingrediente excelente muy empleado en cocina para dar sabor a cocidos, pucheros y caldos».
  • El chorizo pone el pimentón, la grasa alegre y el color. Mejor uno de guisar, no muy curado, que suelte sin deshacerse.

Versiones para cada casa

  • Con alubias de bote. Haz el sofrito con el chorizo en rodajas, añade las judías enjuagadas y un vaso de agua o caldo, y dales diez minutos a fuego suave para que se junten los sabores. Cena de martes resuelta.
  • Sin casquería. Si la oreja no entra en casa, cambia el compango por panceta adobada o morcilla: pierdes la gelatina, ganas otro guiso igual de digno.
  • Con arroz. Hay quien añade un puñado de arroz los últimos diez minutos y convierte el guiso en plato aún más contundente, al estilo de las judías con arroz de toda la vida.
  • En olla exprés. Los mismos pasos, 20-25 minutos de válvula para las judías con las carnes, y el sofrito incorporado al final con la olla ya abierta, dejando que dé un hervor suave de diez minutos.

Mejor mañana que hoy: conservación

En la nevera

Hasta tres días en recipiente cerrado, y aquí no hay debate: estas judías están mejor al día siguiente, cuando el caldo se ha asentado y la judía ha absorbido el sabor del compango. Recalienta a fuego suave con un chorrito de agua si han espesado de más.

En el congelador

Congelan muy bien hasta tres meses, con caldo generoso para que la judía no se seque. Descongela en nevera de víspera y recalienta despacio. La oreja pierde algo de textura al descongelar; el sabor, ninguno.

Contundentes y completas: para ponerlas en contexto

Cada ración ronda las 820 kcal (estimación con datos de composición de BEDCA, FEN y USDA): es plato único de invierno con todas las letras, de los de cuchara, pan y siesta. La judía pinta aporta una cantidad de fibra fuera de lo común —25 g por cada 100 g en seco, según BEDCA— y entre la legumbre y las carnes suman una ración de proteína muy completa.

  • Para el día a día. Es un plato contundente: como comida única, con fruta de postre, encaja en una alimentación variada según la ración y la frecuencia. Si quieres aligerarlo, reduce el compango y deja el chorizo de saborizante.
  • Para quien lleva vida activa. Hidratos lentos, fibra y proteína en el mismo plato: combustible de fondo para días de mucho gasto.
  • Alérgenos. Contiene gluten (la harina del sofrito; puedes ligarlo con maicena si lo necesitas sin gluten). Los embutidos pueden contener sulfitos: revisa la etiqueta.

La alimentación saludable se valora en el conjunto de la dieta, no en un plato; para pautas personalizadas, consulta a un profesional sanitario.

Las dudas de siempre, respondidas

¿Cuánto remojo necesitan las judías pintas?

Entre 8 y 12 horas en agua fría abundante — toda la noche, vamos. Con un puñadito de sal en el agua la piel queda más fina y entera. No pases de 12 horas, que la legumbre puede empezar a fermentar.

¿Cuánto tardan en olla exprés?

Entre 20 y 25 minutos desde que sube la válvula, con las carnes dentro. El sofrito se añade después, con la olla abierta, y se le da un hervor suave de diez minutos para que se integre. En cazuela tradicional, cuenta entre hora y media y dos horas a fuego bajo.

¿Qué es «asustar» las judías?

Cortar el hervor con un chorrito de agua fría, una o dos veces durante la cocción. La tradición dice que evita que se despellejen; lo que está claro es que lo que de verdad las protege es cocerlas siempre a fuego suave, sin borbotones. El asustado es, sobre todo, una forma de obligarte a vigilar el fuego.

¿Se pueden hacer con judías de bote?

Sí: enjuágalas bien, prepara el sofrito con el chorizo, júntalo todo con un vaso de agua o caldo y dale diez minutos a fuego suave. No tendrás el caldo profundo del guiso largo ni la gelatina de la oreja, pero es una versión de diario muy resultona.

¿Por qué están mejor al día siguiente?

Porque el reposo hace de segunda cocción en frío: el almidón de la judía sigue espesando el caldo y los sabores del compango terminan de repartirse. Si puedes, hazlas de víspera — es el truco más antiguo y el que menos cuesta.

Veinte años lleva esta receta en El Aderezo y todavía nos escribe gente contando que sabe a la de su casa. Si a ti también te lo parece, déjaselo dicho a las estrellas de la ficha — dos clics que a nosotros nos alegran la semana.

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