Hay recetas que se transmiten de boca en boca, y este bizcocho de piñones y yogur es una de ellas. Es la versión de toda la vida del bizcocho de yogur —esa que sale esponjosa casi sin esfuerzo—, coronada con una capa de piñones que, al hornearse, se doran y aportan un punto tostado y mantecoso que la hace especial. Un bizcocho de sabor auténticamente casero, ideal para desayunos y meriendas.
Su gran ventaja es que se mide con el propio envase del yogur, así que no necesitas báscula: 2 medidas de azúcar, 1 de aceite y 3 de harina. Es de esas recetas con las que quien empieza en la cocina queda como un experto. Si te gustan los bizcochos caseros, en El Aderezo tienes muchos más en nuestra colección de recetas de bizcocho.
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Bizcocho de piñones y yogur
Ingredientes
Utensilios
Elaboración
- Precalienta el horno a 200 °C. Engrasa con aceite y un poco de harina un molde redondo o alargado de unos 24 cm (o fórralo con papel de horno).
- Casca los huevos en un bol grande, añade el azúcar (2 medidas del vaso de yogur) y bate hasta que la mezcla blanquee y espume.
- Incorpora el yogur, el aceite (1 medida) y la levadura, y mezcla bien. Reserva el envase del yogur: será tu medida.
- Añade la harina (3 medidas) tamizada y remueve justo hasta que no queden grumos, sin batir de más.
- Reboza los piñones en un poco de harina —así no se van al fondo—, incorpora la mayor parte a la masa reservando un puñado, y vierte en el molde.
- Reparte por encima los piñones reservados. Baja el horno a 180 °C y hornea en la parte media 40-45 minutos, hasta que al pinchar el centro con un palillo salga limpio. Si los piñones de arriba se doran pronto, cúbrelo con papel de aluminio.
- Deja templar 10 minutos, desmolda sobre una rejilla y deja enfriar antes de cortar.
Información nutricional
Notas
- Que los piñones no se hundan: rebózalos en un poco de harina antes de añadirlos a la masa.
- Con el envase del yogur como medida no necesitas báscula: 2 de azúcar, 1 de aceite y 3 de harina.
- Conservación: 3-4 días en un recipiente hermético. Se congela bien hasta 2 meses.
Trucos para que salga esponjoso y los piñones no se hundan
- Airea bien los huevos. Bate los huevos con el azúcar hasta que blanqueen y espumen: es la base de la esponjosidad.
- No sobremezcles la harina. Remueve solo hasta que no queden grumos; batir de más apelmaza la miga.
- Tuesta los piñones (opcional). Un par de minutos en la sartén, sin grasa y sin que se quemen, y su sabor gana muchísimo.
- Vigila los de arriba. Los piñones de la superficie se doran rápido; si ves que cogen demasiado color, cubre el bizcocho con papel de aluminio.
- El punto justo. Pincha el centro con un palillo: si sale limpio, está listo. Mejor no pasarse de horno para que quede jugoso.
El piñón: oro mediterráneo
El que usamos aquí es el piñón mediterráneo, la semilla del Pinus pinea o pino piñonero, más apreciado que el asiático de importación. España es uno de los grandes productores, sobre todo en los pinares de Castilla y León —con Pedrajas de San Esteban (Valladolid) como capital piñonera—, aunque en los últimos años una plaga, la chinche americana, ha reducido mucho las cosechas. Puedes leer más sobre el piñón y sus propiedades.
Por su alto contenido en grasa, el piñón se enrancia con facilidad y coge un regusto amargo: cómpralo en poca cantidad, huélelo antes de usarlo y guárdalo en un bote hermético en la nevera (hasta unos 3 meses) o en el congelador. Un piñón rancio arruinaría el bizcocho.
Recetas con los piñones que te sobren
El piñón se compra en poca cantidad y hay que aprovecharlo. Si te queda un puñado, aquí tienes tres ideas muy distintas:
Conservación
Cómo guardarlo
Bien tapado o en un recipiente hermético, se conserva 3 o 4 días a temperatura ambiente. El aceite de oliva y el yogur ayudan a que se mantenga jugoso varios días sin resecarse.
¿Se puede congelar?
Sí. Envuélvelo en film, entero o en porciones, y aguanta un par de meses en el congelador. Descongélalo a temperatura ambiente y, si quieres, dale un golpe de horno suave.
Con qué acompañarlo
Es un bizcocho de merienda y desayuno, así que pide bebida caliente: un café con leche, un cortado o un té. Para los peques, un vaso de leche o un chocolate caliente. Y si lo sacas de postre, una copita de moscatel o un vino dulce combinan de maravilla con el punto mantecoso de los piñones.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se hunden los piñones y cómo lo evito?
Se hunden porque pesan más que la masa. El truco es rebozarlos en un poco de harina antes de incorporarlos: esa fina capa hace que se agarren a la miga y se repartan. Reserva siempre un puñado para poner por encima al final.
¿Hay que tostar los piñones?
No es obligatorio, pero tostarlos ligeramente —un par de minutos en la sartén sin grasa— intensifica su sabor. Los que van por encima ya se doran en el horno, así que si tuestas, hazlo sobre todo con los que van dentro de la masa.
¿Qué son las «medidas de yogur»?
Es el sistema clásico del bizcocho de yogur: se usa el envase vacío del yogur como vaso medidor. Aquí son 2 medidas de azúcar, 1 de aceite y 3 de harina. Así mantienes la proporción sin necesidad de báscula.
¿A 200 o a 180 grados?
Las dos. Precalentamos a 200 °C y, al meter el bizcocho, bajamos a 180 °C. El golpe de calor inicial ayuda a que suba, y la temperatura más suave lo cuaja por dentro sin quemar la superficie ni los piñones.
¿Molde redondo o alargado?
Los dos valen. Con un molde de unos 24 cm queda una altura estupenda. Si usas uno alargado tipo plum-cake, vigila el horneado porque suele necesitar unos minutos más. Engrásalo con aceite y harina o fórralo con papel.
¿Se puede congelar?
Sí. Envuelto en film, entero o en porciones, aguanta un par de meses. Descongélalo a temperatura ambiente y, si quieres, un golpe de horno suave le devuelve la textura.











