Ración de pudin de roscón de Reyes con una quenelle de nata y fruta escarchada, junto al pudin entero en su molde

Pudin de roscón de Reyes con manzana reineta

El medio roscón que se queda seco en la nevera tiene una segunda vida mucho mejor: empapado, con manzana y horneado como un flan.

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Pasado el día de Reyes, en muchas neveras queda medio roscón que ya nadie mira: la nata se ha asentado, el bizcocho se ha puesto seco y, de tanto verlo, deja de apetecer. Antes de que acabe en la basura, tiene una segunda vida mucho mejor. Este pudin lo empapa en una crema de huevo, leche y azúcar, le suma manzana reineta, avellanas y miel, y lo hornea hasta que cuaja como un flan. Y lo aprovecha entero: hasta la nata y la fruta escarchada del propio roscón vuelven al plato.

Es, además, un gesto pequeño contra un problema grande. Y que el roscón esté algo seco no es un pero: al contrario, así empapa mejor la crema. Si te sobró casero, aquí tienes también nuestra receta de roscón de Reyes para el año que viene, y más ideas entre las recetas de roscón.

Abajo, por qué la reineta es la manzana de horno, cómo se hace la quenelle de nata con dos cucharas y el truco para que no se te queme por arriba antes de cuajar por dentro.

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Pudin de Roscón de Reyes con manzanas reinetas

Pudin de roscón de Reyes con manzana reineta

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La receta de aprovechamiento para el roscón que sobra: empapado en una crema de huevo, leche y azúcar, con manzana reineta, avellanas y miel, y horneado tipo pudin de pan. Se sirve templado, con la propia nata del roscón montada en quenelle y su fruta escarchada.
Tiempo de preparación 10 minutos
Tiempo de cocción 40 minutos
Tiempo Total 1 hora 5 minutos
Raciones: 6 raciones
Cocina: Española
Calorías: 320

Ingredientes
  

  • 1/2 Roscón de Reyes del día anterior, mejor si está algo seco
  • 3 Huevo
  • 200 ml Leche entera o nata para montar, 35% M.G., para un pudin más rico
  • 2 cucharadas Azúcar y un poco más para espolvorear
  • 2 Manzana reinetas: su acidez aguanta bien el horno
  • 2 cucharadas Miel
  • 40 g Avellana peladas y machacadas

Utensilios

  • Molde para horno engrasado
  • Dos cucharas para formar las quenelles de nata

Elaboración
 

  1. Quitamos las frutas escarchadas de la parte superior del Roscón de Reyes. Levantamos dicha parte y retiramos la nata de su interior, a un cuenco, con la ayuda de una cuchara.
    Pudin de Roscón de Reyes con manzanas reinetas
  2. Con otra cuchara más preparamos unas quenelles, colocamos sobre una bandeja e introducimos en el congelador hasta el momento de servir el pudin.
    Quenelle
  3. Engrasamos un molde apto para el horno y colocamos en su interior las dos partes del roscón, sin nata, procurando cubrir toda la base del molde.
    Pudin de Roscón de Reyes con manzanas reinetas
  4. Batimos en un cuenco los tres huevos, la leche o nata y el azúcar. Vertemos sobre el bizcocho de Roscón.
  5. Pelamos las manzanas, cortamos a la mitad, retiramos las semillas y cortamos en láminas no muy finas.
  6. Colocamos las láminas de manzana sobre el bizcocho. Esparcimos las avellanas machacadas y un poco de azúcar blanco.
  7. Introducimos en el centro del horno, previamente precalentado a 200º, y horneamos durante 40 minutos a 180º.
  8. Pasado el tiempo, abrimos la puerta del horno, sin sacar el pudin de su interior, y dejamos templar 10 minutos.
    Pudin de Roscón de Reyes con manzanas reinetas
  9. Vertemos las dos cucharadas de miel en un vaso, junto a otra media de agua, y templamos unos segundos en el microondas.
  10. Sacamos el pudin de Roscón del horno, vertemos la mezcla anterior por su superficie y servimos templado, junto con la nata congelada y la fruta escarchada.
    Pudin de roscón de Reyes horneado en su molde ondulado, con las láminas de manzana doradas y las avellanas por encima
Información nutricional
Valores por ración y por 100 g
Por ración100 g%VRN*
Energía320 kcal1.339 kJ197 kcal824 kJ16%
Grasas13,5 g8,3 g19%
de las cuales saturadas4,7 g2,9 g24%
Hidratos de carbono40,7 g25,1 g16%
de los cuales azúcares25,9 g16 g29%
Fibra alimentaria2,9 g1,8 g
Proteínas9,1 g5,6 g18%
Sal0,48 g0,3 g8%
* %VRN: porcentaje de los valores de referencia de nutrientes para un adulto medio (8 400 kJ / 2 000 kcal), según el Reglamento (UE) n.º 1169/2011.Cálculo ingrediente a ingrediente con tablas de composición (BEDCA, USDA y etiquetado del roscón). Al ser receta de aprovechamiento, el aporte real depende del roscón que te sobre y de cuánta crema empape.Son valores orientativos: pueden variar según las marcas, el tamaño de las piezas y la preparación, y no incluyen acompañamientos ni decoraciones opcionales.

Notas

Aprovecha también lo que trae el roscón: la nata del relleno, montada y congelada en quenelles, y la fruta escarchada de encima, para rematar cada ración. Si el roscón está muy seco, deja que empape la crema diez minutos antes de hornear. Aguanta 2-3 días en la nevera, tapado.

Un plato contra la basura

24 kgLo que cada uno tira al año. En 2024 cada español mandó a la basura 24,4 kilos de comida, y lo que más se tira en los hogares es fruta, según el Ministerio de Agricultura. Un roscón y unas manzanas rescatados van justo contra esa cuenta.

La idea no es nueva: el pudin de pan nació en la Inglaterra medieval precisamente para no tirar el pan duro, rehidratándolo con leche y huevo. Este es la versión de enero, con el roscón en el papel del pan y la fruta escarchada que ya venía puesta.

La reineta, la manzana de horno

No todas las manzanas valen para hornear. La reineta sí: tiene menos agua y más pectina que otras, así que aguanta el calor sin colapsar en compota, y su acidez fresca corta el dulzor del roscón y la miel. Se ablanda, pero mantiene el tipo. Es tan de cocina que tiene su propia denominación de origen, la Manzana Reineta del Bierzo, en León, con su piel rugosa tan reconocible. Si no la encuentras, cualquier manzana ácida y firme hará el papel.

Pudin de roscón de Reyes horneado en su molde ondulado, con las láminas de manzana doradas y las avellanas por encima
Recién horneado, con la manzana reineta dorada y las avellanas.

La quenelle de nata, con dos cucharas

La nata que le quitas al roscón no se tira: se monta y se le da forma de quenelle, esa porción ovalada de toda la vida en la cocina francesa. Con dos cucharas soperas mojadas en agua caliente, pasa la nata de una a otra girándola, y saldrá el huso liso y bonito. Congélalas sobre una bandeja y sácalas justo al servir, para que aguanten la temperatura del pudin templado. Cada ración se corona con su quenelle y un trozo de la fruta escarchada.

El horno y lo que sobre del pudin

Se precalienta a 200 ºC y se hornea a 180: el golpe inicial de calor arranca el cuajado, y bajar luego evita que la superficie se dore antes de que el interior esté hecho. Cuarenta minutos suelen bastar; sabrás que está cuando el centro haya cuajado y ya no tiemble como líquido. Después, diez minutos con el horno apagado y la puerta entreabierta, y el riego de miel templada. Lo que sobre aguanta dos o tres días en la nevera, tapado, y se agradece incluso frío.

Lo que cuenta cada ración

Cada ración ronda las 320 kilocalorías, un valor aproximado calculado ingrediente a ingrediente con las tablas BEDCA y USDA. Al ser una receta de aprovechamiento, lo que salga depende mucho del roscón que te sobre y de cuánta crema empape. La manzana suma fibra y el postre reparte el dulzor entre bastantes raciones. Alérgenos a la vista: gluten, huevo, leche y frutos secos (avellana); si el roscón llevaba mazapán o más frutos secos, añádelos a la lista. La tabla completa, en la ficha de arriba.

Preguntas frecuentes

¿Qué se puede hacer con el roscón de Reyes que sobra?

Uno de los mejores destinos es un pudin: se empapa el roscón en una crema de huevo, leche y azúcar, se le añade manzana y frutos secos y se hornea hasta que cuaja como un flan. Que el roscón esté algo seco ayuda, porque absorbe mejor la crema. Sale un postre nuevo aprovechándolo entero, incluso su nata y su fruta escarchada.

¿Por qué manzana reineta y no otra?

Porque la reineta tiene menos agua y más pectina que la mayoría, así que aguanta el horno sin deshacerse del todo, y su acidez equilibra el dulzor del roscón y la miel. Si no la encuentras, sirve cualquier manzana ácida y firme; evita las muy dulces y harinosas, que se convierten en compota.

¿Cómo se hace una quenelle de nata?

Con dos cucharas soperas mojadas en agua caliente: pasa la nata montada de una a otra haciéndola girar, y toma forma ovalada de huso. Aquí se aprovecha la propia nata del roscón; conviene congelar las quenelles sobre una bandeja y sacarlas al servir, para que no se derritan con el pudin templado.

¿Cuánto dura el pudin de roscón en la nevera?

Dos o tres días, tapado y en la nevera. Se puede tomar templado recién hecho o frío al día siguiente, que también está muy bueno. La quenelle de nata, en cambio, se añade en el momento de servir.

Si rescatas tu roscón con esta receta, cuéntalo con un voto en las estrellas de la ficha: nos ayuda a saber qué recetas os funcionan.

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