Estos buñuelos de viento con crema pastelera son nuestra versión más golosa del dulce clásico del Día de Todos los Santos, y tienen una particularidad que los cambia todo: aquí la crema no se inyecta después, va dentro de la propia masa. El resultado son unos buñuelos más jugosos y aromáticos, con un fondo de ron y ralladura de naranja, que se hinchan igual en la sartén —la masa es una pasta choux, que sube sola por el vapor— pero saben a mucho más. Si buscas la elaboración de siempre, la tienes en nuestra receta tradicional de buñuelos de viento, donde además contamos su historia y por qué se comen en estas fechas.
Habíamos preparado buñuelos de viento de varias maneras —rellenos de crema pastelera y también con nata—, pero un día, rebuscando por los foros de cocina, di con una versión distinta: en lugar de rellenarlos después, la crema pastelera va dentro de la propia masa. Me gustó tanto la idea que la guardé en el recetario para el 1 de noviembre… y no aguanté hasta entonces. Confieso que mis ansias por probar este «dulce pecado» pudieron conmigo. El resultado merece la pena: unos buñuelos más jugosos y aromáticos, con un fondo de vainilla y ron y un punto de ralladura de naranja que los levanta. Están buenos siempre, pero así quedan espectaculares.

Buñuelos de viento con crema pastelera
Ingredientes
Utensilios
Elaboración
- Antes de empezar con la masa tenemos que tener lista la crema pastelera, porque hay que añadirla fría.
- Ponemos en un cazo todos los ingredientes de la crema: la leche, el azúcar, la maicena, el ron y la yema de huevo.
- Batimos unos segundos con la batidora para que no queden grumos y ponemos el cazo a fuego medio, removiendo con unas varillas.
- Cuando rompa a hervir seguimos cociendo un minuto a fuego suave sin dejar de remover: así el almidón se cocina del todo y la crema no sabe a maicena cruda.
- Retiramos, la pasamos a un plato, la cubrimos a piel con film y la dejamos enfriar. Salen unos 200 g de crema y para la masa usaremos 150 g.
- A continuación ponemos en una cazuela la leche con la mantequilla y la sal para hacer la masa de los buñuelos.
- En cuanto empiece a hervir retiramos del fuego, echamos la harina tamizada de una sola vez y volvemos a llevar al fuego.
- Removemos con una cuchara de madera hasta que se forme una bola compacta que se despega de las paredes.
- Apagamos el fuego, retiramos la cazuela y dejamos templar la masa unos cinco minutos: debe estar caliente pero sin quemar.
- Pesamos 150 g de la crema pastelera ya fría y los añadimos a la masa (el resto lo reservamos para rellenar algún buñuelo o para otro postre).
- Echamos la ralladura de naranja, mezclamos bien y añadimos los huevos de uno en uno; el último poco a poco, hasta que la masa quede lisa y brillante y caiga de la cuchara formando una punta.
- Dejamos reposar la masa unos minutos mientras calentamos el aceite.
- Ponemos abundante aceite de girasol en una sartén honda y lo calentamos a fuego medio hasta los 165-170 ºC. Si no tienes termómetro, fríe primero un buñuelo de prueba: debe crecer y dorarse despacio.
- Con dos cucharillas formamos bolitas del tamaño de una nuez y las echamos de pocas en pocas: aumentarán bastante de volumen y quedarán ligeras y huecas por dentro.
- Las sacamos con una espumadera sobre papel absorbente y, cuando estén templadas, las rebozamos en azúcar.
Información nutricional
Notas
Qué hace diferente a esta receta
Lo habitual —y lo que verás en casi todas partes— es freír los buñuelos y después rellenarlos uno a uno con crema pastelera y una manga. Aquí hacemos algo distinto: la crema pastelera se integra en la masa antes de freír. Estas son las ventajas de hacerlo así:
Trucos para que los buñuelos salgan huecos y esponjosos
- Ni muy fuerte ni muy flojo. Si el aceite está demasiado caliente se forma enseguida una costra que impide que el buñuelo crezca, y por dentro queda crudo. Si está frío, absorbe aceite y sale aceitoso y pesado.
- Haz la prueba del buñuelo. Fríe primero uno solo: si crece, se dora despacio y por dentro sale hueco, la temperatura es la correcta. Ajusta antes de seguir con el resto.
- Pesa la crema: 150 g exactos. Con las cantidades de la receta salen unos 200 g de crema, así que pesa 150 g para la masa y reserva el resto (sirve para rellenar algún buñuelo o para otro postre). Si echas toda la crema, la masa queda demasiado blanda y los buñuelos no suben igual.
- Cuece bien la crema. No basta con que espese: cuando rompa a hervir, mantenla un minuto a fuego suave removiendo. Así el almidón se cocina del todo y no queda ese regusto a maicena cruda. Y añádela fría a la masa.
- Porciones pequeñas. Con dos cucharillas, bolitas del tamaño de una nuez: en el aceite aumentan bastante de volumen y quedan ligeras y huecas. Si las haces grandes, se doran por fuera antes de cocinarse por dentro.
- De pocos en pocos. Si llenas la sartén, la temperatura del aceite se desploma y los buñuelos se estropean. Mejor tandas pequeñas y con espacio para que giren.
- La harina, de una vez y en caliente. Se echa toda de golpe sobre la leche hirviendo con la mantequilla, y se remueve sin parar hasta formar una bola que se despega del cazo: ahí está el secreto de que luego suban.
- Los huevos, de uno en uno y con criterio. Con la masa templada (unos 5 minutos fuera del fuego), nunca hirviendo, o cuajarán. El último añádelo poco a poco: busca una masa lisa y brillante que caiga de la cuchara formando una punta. Dos huevos M no aportan lo mismo que dos XL, así que fíate más de la textura que del número.
- Deja reposar la masa. Un rato de reposo antes de freír ayuda a que los buñuelos crezcan mejor y queden más regulares.
- Azúcar en el momento justo. Rebózalos cuando estén templados, no ardiendo ni fríos del todo: así el azúcar se agarra sin derretirse.
Otros rellenos y variantes
Aquí la crema va dentro de la masa, así que los buñuelos ya salen sabrosos tal cual. Pero si te gustan bien golosos, puedes además rellenarlos con una manga pastelera de boquilla fina cuando estén fríos:
Conservación: cómo aguantan y cómo recuperarlos
Recién hechos
Como toda fritura, están insuperables el mismo día, aún templados. Fuera de la nevera, solo el rato de servirlos: llevan huevo y crema, y no conviene tenerlos horas a temperatura ambiente.
De un día para otro
Guárdalos en un recipiente hermético en la nevera (≤4 ºC) y tómalos en 1 o 2 días. Para recuperarlos, un golpe de horno a 160 ºC durante 3-4 minutos les devuelve el crujiente.
Con qué acompañarlos
En estas fechas los buñuelos piden algo caliente al lado. A nosotros nos encantan con un chocolate a la taza espeso —la merienda perfecta del día de Todos los Santos— o con un café solo, que corta muy bien el dulzor. Entre los vinos dulces, un moscatel o una mistela les van de maravilla, y si quieres seguir la costumbre de las casas de antes, una copita de anís. Para los niños, un vaso de leche fría y a mojar sin miedo.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llaman buñuelos de viento?
Por el aire que queda dentro: al freírse, la masa se hincha y el buñuelo queda hueco por dentro. Ese hueco es el que permite rellenarlos, aunque en esta receta la crema ya va en la propia masa.
¿A qué temperatura hay que freír los buñuelos de viento?
Entre 165 y 170 ºC, a fuego medio y con aceite abundante. Es la clave de la receta: por encima se forma una costra que impide que crezcan y quedan crudos por dentro; por debajo absorben aceite y salen pesados.
¿Por qué no me suben los buñuelos?
Casi siempre por el aceite demasiado caliente, por no haber secado bien la masa en el cazo (debe formar una bola que se despega de las paredes) o por haber añadido los huevos con la masa aún hirviendo. Fríe siempre de pocos en pocos para que la temperatura no baje.
¿Se pueden hacer al horno o en freidora de aire?
Se pueden hornear, pero conviene decirlo claro: no son lo mismo. Al horno la masa sube y queda hueca —como una pequeña lionesa—, pero pierde la corteza frita y ese punto crujiente que define al buñuelo de viento.
¿Se puede preparar la masa el día antes?
Sí, puedes dejarla lista y bien tapada en la nevera, igual que la crema pastelera. Sácala un rato antes para que se atempere y fríelos en el momento de servir: recién hechos ganan muchísimo.
¿Cuánto aguantan los buñuelos ya fritos?
Lo ideal es comerlos el mismo día. Si sobran, guárdalos en la nevera en un recipiente hermético y consúmelos en 1 o 2 días; un golpe de horno a 160 ºC les devuelve el crujiente.
















