Hojuelas de la abuela en plato blanco, finas, doradas y con azúcar

Hojuelas de la abuela Germana, finas y crujientes

Cuando mi suegra las hace en casa es un día de fiesta: se juntan casi todas mis cuñadas alrededor de la sartén. Esta es su receta, con la media cáscara de huevo como medida.

Última actualización:

Cuando mi suegra hace hojuelas, en casa es un día de fiesta: se juntan casi todas mis cuñadas alrededor de la masa y la sartén, y la cocina huele a anís y a azúcar hasta la noche. Esta es su receta, la de la abuela Germana, tal como se hace en la familia desde siempre: con la masa estirada hasta que casi se transparenta y con la medida más sabia que existe, la media cáscara del propio huevo. La publicamos por primera vez en 2008, en los primeros meses de El Aderezo, y hoy vuelve puesta al día con todo lo que hemos aprendido desde entonces.

Las hojuelas son la más fina de las frutas de sartén castellanas: harina, huevo, un poco de aceite y aguardiente, fritas en aceite bien caliente hasta que se llenan de ampollas y rematadas con azúcar o con miel. El diccionario las despacha en una línea («fruta de sartén, muy extendida y delgada») y el refranero las consagró: cuando algo bueno mejora todavía más, decimos que es miel sobre hojuelas. De dónde viene esa expresión, cómo se logra la masa finísima y qué pintan aquí Cervantes y un cocinero de Felipe III, te lo contamos un poco más abajo.

Su temporada grande va de Carnaval a Cuaresma y Semana Santa, cuando media Castilla enciende las sartenes. En esta casa, la verdad, caen en cuanto hay una alegría que celebrar.

Plato de hojuelas castellanas finas y doradas, llenas de ampollas y espolvoreadas con azúcar

Los dulces de sartén de la casa

Hojuelas de la abuela en plato blanco, finas, doradas y con azúcar

Hojuelas de la abuela Germana

3 desde 112 votos
Las hojuelas castellanas de la abuela Germana: masa finísima de huevo, harina, aguardiente y aceite, medida con la media cáscara del propio huevo, frita hasta llenarse de ampollas y espolvoreada con azúcar. La fruta de sartén más fina del recetario de la casa.
Tiempo de preparación 25 minutos
Tiempo de cocción 15 minutos
Reposo 30 minutos
Tiempo Total 1 hora 10 minutos
Raciones: 20 raciones
Cocina: Española
Calorías: 103

Ingredientes
  

  • 1 Huevo cascado por la punta: su media cáscara es la medida de la casa
  • 25 ml aguardiente de anís; es una media cáscara de huevo
  • 50 ml Aceite de girasol para la masa; son dos medias cáscaras de huevo
  • 250 g harina aproximadamente: la que admita la masa hasta no pegarse en las manos
  • Sal una pizca
  • Vinagre unas gotas
  • 40 g Azúcar blanco para espolvorear (o miel, y que sea miel sobre hojuelas)
  • 55 g Aceite para freír contamos solo el que absorbe la masa (~15 %); en la sartén, abundante

Utensilios

  • 1 Sartén amplia, para freír
  • 1 Rodillo para estirar la masa muy fina
  • 1 Bol grande, para la masa

Elaboración
 

  1. Cascamos el huevo por la punta, rompiendo la cáscara lo menos posible: esa media cáscara va a ser nuestra medida. Echamos el huevo en un bol grande.
  2. Con la media cáscara medimos y añadimos el aguardiente (una medida) y el aceite (dos medidas). Batimos bien.
  3. Añadimos la pizca de sal y las gotas de vinagre, y vamos incorporando harina poco a poco: la que admita la masa hasta que deje de pegarse en las manos.
  4. Amasamos hasta que la masa tome un brillo especial y quede lisa y elástica. La tapamos y la dejamos reposar media hora: se estirará mucho mejor.
  5. Sobre la encimera enharinada, estiramos porciones de masa con el rodillo hasta que casi se transparente: cuanto más fina, más crujiente y con más ampollas. Cortamos en trozos regulares.
  6. Freímos las hojuelas por tandas en aceite a 175-180 ºC, unos segundos por cara, hasta que se doren y se llenen de ampollas. Cuidado, no se te arrebaten por la calor.
  7. Las sacamos a papel absorbente y, aún templadas, las espolvoreamos con azúcar abundante. Si las prefieres con miel, rebájala con un poco de agua (3 partes de miel por 1 de agua), dale un hervor y báñalas ya frías.
Información nutricional
Valores por ración y por 100 g
Por ración100 g%VRN*
Energía103 kcal431 kJ437 kcal1.828 kJ5%
Grasas5,5 g23,3 g8%
de las cuales saturadas0,7 g2,8 g4%
Hidratos de carbono11,1 g47,5 g4%
de los cuales azúcares2,2 g9,4 g2%
Fibra alimentaria0,4 g1,6 g
Proteínas1,6 g6,8 g3%
Sal0,01 g0,05 g0%
* %VRN: porcentaje de los valores de referencia de nutrientes para un adulto medio (8 400 kJ / 2 000 kcal), según el Reglamento (UE) n.º 1169/2011.Información nutricional estimada, calculada ingrediente a ingrediente a partir de BEDCA (AESAN / EuroFIR), USDA FoodData Central y el etiquetado de los ingredientes.Son valores orientativos: pueden variar según las marcas, el tamaño de las piezas y la preparación, y no incluyen acompañamientos ni decoraciones opcionales.

Notas

La proporción de la casa, con la media cáscara del huevo como medida: por cada huevo, una medida de aguardiente y dos de aceite. Guardadas en un recipiente hermético aguantan de dos a cinco días (mejores los dos primeros); en casa de la abuela iban a una caja de cartón, y rara vez llegaban al tercer día.

El punto de la masa, con sus porqués

175-180 ºCEl aceite, caliente de verdad. Por debajo de esa horquilla la masa absorbe más grasa y sale correosa; muy por encima se quema antes de hacerse. Sin termómetro: un trocito de masa debe subir burbujeando enseguida, sin humear el aceite. Y como decía siempre la nota original de esta receta: cuidado, no se te arrebaten por la calor.
  • Fina hasta casi transparentar. La hojuela se llama así porque parece una hoja: el Diccionario de Autoridades ya la describía en 1734 «tan delgada que parece hoja de papel». Si al levantar la masa estirada se adivina la encimera a través, vas bien.
  • Las ampollas no son casualidad: son el agua de la masa convertida en vapor, que empuja y hincha mientras el exterior se fija en el aceite. Masa fina + aceite caliente = ampollas; masa gorda o aceite tibio = suela.
  • El aguardiente trabaja para ti: el alcohol no desarrolla gluten, así que la masa queda dócil y se deja estirar; y en la sartén se evapora rápido, ayudando al crujiente. El anís, además, perfuma.
  • Las gotas de vinagre son tradición manchega y vallisoletana de toda la vida; la ciencia dice que en dosis tan pequeña su efecto sobre la masa es discreto, pero a la tradición no se le discute: aroma no deja, y daño ninguno.
  • Un reposo de media hora (tapada) relaja la masa y la deja estirarse sin encoger. Si tienes más tiempo, mejor te estira todavía.

La media cáscara de huevo: la báscula de la abuela

La firma de esta receta está en la medida. Se casca el huevo por la punta, con cuidado de no romper la cáscara, y esa media cáscara se convierte en el vaso medidor de la casa: por cada huevo, una media cáscara de aguardiente y dos de aceite. No es una excentricidad: es proporción pura. Una media cáscara son unos 25 ml, y como el huevo grande pide más líquido que el pequeño, la medida crece y mengua sola con cada huevo. Báscula, vaso medidor y receta escalable, todo en un gesto de hace dos siglos.

Una aclaración para lectores veteranos: en la versión antigua de esta página, la nota final bailaba las cantidades y contradecía a la lista de ingredientes. Lo hemos contrastado con los recetarios tradicionales castellanos y manchegos, y la proporción correcta es la que siempre estuvo en los ingredientes: una parte de aguardiente y dos de aceite por huevo. Quede corregido, y no se hable más.

«Miel sobre hojuelas»: de Covarrubias a Sancho Panza

La expresión que usamos cuando lo bueno mejora es, literalmente, esta receta con su remate: la hojuela ya está rica sola; báñala en miel y no hay más que pedir. El diccionario de la RAE la recoge tal cual: «expresión coloquial usada para expresar que una cosa añade a otra nuevo realce o atractivo». Y su carné de identidad es viejo: Covarrubias la explicaba ya en su Tesoro de la lengua castellana de 1611: «cuando una cosa tiene suficientemente lo que le basta, si sobre aquello se le añade cosa que la mejore, decimos vulgarmente que es miel sobre hojuelas».

¿Y el Quijote? La expresión aparece una sola vez, en la Segunda parte (capítulo LXIX), en boca de Sancho y, curiosamente, en negativo. Cuando en el palacio de los duques le anuncian nuevos tormentos, el escudero protesta: «Esto me parece argado sobre argado, y no miel sobre hojuelas». Un argado era un enredo, una faena: lío sobre lío, dice Sancho, y no premio sobre premio. Que la mejor definición del refrán la diera alguien a quien le estaban quitando la miel lo hace todavía mejor.

¿Hojuelas u ojuelas? Cuatro siglos de vacilación

Miles de personas buscan cada mes «ojuelas», sin hache, y la duda tiene más solera de lo que parece. La grafía correcta hoy es hojuela: viene de hoja (del latín foliŏla, «hojitas», el mismo étimo que dio la filloa gallega, que es otro dulce). Pero quien escriba «ojuelas» está en compañía ilustre: Francisco Martínez Montiño, cocinero mayor de Felipe III, las escribió «ojuelas» una treintena de veces en su Arte de cocina de 1611, y Covarrubias hablaba de las «orejas de abad, cierto género de ojuelas». Cuatrocientos años después, la Academia zanjó la vacilación del lado de la hache. Escríbelas con h; fríelas como Montiño.

Una hojuela sostenida entre los dedos: la masa queda fina como una hoja de papel

Cinco siglos friendo hojuelas: de las coplas al calendario

Las hojuelas asoman en la literatura castellana hacia 1500, en las Coplas de las comadres de Rodrigo de Reinosa («hojuelas y quesadas»), y en 1611 ya tenían receta escrita por el cocinero del rey: «harás una masa con solo huevos, sal y un poco de manteca… y harás ojuelas… y echarás azúcar y canela por encima». La familia de las frutas de sartén sale hasta en las bodas de Camacho del Quijote, donde se freían «en sartenes tan orondas que parecían calderas».

Hoy siguen marcando el calendario castellano: en Carnaval se fríen en La Mancha y en Tierra de Campos (en Palencia y en Villalón muchos las llaman orejuelas; en Portillo se reparten con chocolate), en Semana Santa mandan en Valladolid y en Tomelloso, y en Abades (Segovia) tienen hasta feria propia, la de la Hojuela y el Florón. La misma masa cambia de nombre según el pueblo: orejas, orejuelas, flores… y en Galicia, las orellas de Entroido son sus primas carnavaleras.

Las otras hojuelas: Colombia, Chile y el bote de cereales

  • Colombia: las hojuelas son masa frita fina y dorada, pero de Navidad: forman trío con los buñuelos y la natilla en las novenas de diciembre, y la masa suele llevar zumo y ralladura de naranja. En el Valle del Cauca son religión familiar.
  • Chile: el frito dulce del recetario vigente son los calzones rotos, con su nudo retorcido y su ralladura de cítrico; las hojuelas chilenas viven sobre todo en recetarios antiguos.
  • Guatemala y El Salvador: hojuelas con miel en ferias y en el Día de los Difuntos.
  • Y el desayuno: en buena parte de América, «hojuelas» son también los copos de cereal (las hojuelas de maíz o de avena de las cajas del supermercado). Es un americanismo recogido por las Academias; en España esa acepción no ha cuajado. Si llegaste aquí buscando cereales, lo sentimos solo a medias: quédate a merendar.

Dulce de fiesta, cuentas claras

Cada ración (un par de hojuelas) ronda las 103 kcal. Lo hemos calculado con más rigor del habitual: en una fritura de masa fina, el producto absorbe en torno al 15 % de su peso en aceite (así lo documentan los estudios de fritura, y cuadra con los churros de las tablas españolas), y buena parte del alcohol del aguardiente se evapora en la sartén, aunque no todo. Por eso las cuentas de las hojuelas incluyen el aceite que de verdad se queda en la masa, no el de la botella.

  • Es dulce de celebración: fino, ligero al paladar y traicionero en la bandeja, porque dos se convierten en seis sin darte cuenta. En su contexto de fiesta, ningún drama.
  • Alérgenos: gluten (harina) y huevo. Queda una cantidad residual mínima de alcohol tras la fritura; para menús infantiles hay quien lo sustituye por zumo de naranja, aunque la masa pierde parte de su gracia.

La alimentación se valora en el conjunto de la dieta, no en un día de fiesta; para pautas personalizadas, consulta a un profesional sanitario.

Las dudas de las hojuelas, resueltas

¿Por qué se llaman hojuelas?

Por su finura: hojuela es diminutivo de hoja, y el Diccionario de Autoridades ya explicaba en 1734 que la masa queda «tan delgada que parece hoja de papel». Esa delgadez es también la clave de que salgan crujientes.

¿Miel o azúcar?

Las dos son tradición en las dos Castillas: espolvoreadas con azúcar o bañadas en miel. Si usas miel, el truco de obrador es rebajarla con agua (tres partes de miel por una de agua), darle un hervor y dejarla templar: baña sin apelmazar. Y de la combinación viene el refrán.

¿Por qué no me salen crujientes ni con ampollas?

Casi siempre por una de dos: masa poco estirada (debe casi transparentar) o aceite tibio. A 175-180 ºC el agua de la masa se convierte en vapor de golpe y forma las ampollas; con el aceite frío, la masa bebe grasa y sale blanda.

¿Se pueden hacer al horno?

Salen más ligeras, pero son otra cosa: sin la fritura no hay ampollas ni ese crujiente de cristal. Las hojuelas tradicionales son fruta de sartén, y ahí no hay atajo que valga.

¿Cuánto duran y cómo se guardan?

De dos a cinco días en un recipiente hermético a temperatura ambiente, mejores los dos primeros. En casa de la abuela se guardaban en una caja de cartón y aguantaban lo que tardaban en acabarse, que nunca fue mucho.

¿Se escribe hojuelas u ojuelas?

Hoy, siempre con h: hojuelas, de hoja. «Ojuelas» es una grafía antigua (así las escribía el cocinero de Felipe III en 1611) que la norma actual da por incorrecta.

Si en tu casa las hojuelas también convocan a la familia alrededor de la sartén, cuéntanoslo en las estrellas de la ficha. Y si te sobra un hilo de miel para el remate, ya sabes cómo se llama eso.

3 from 112 votes (112 ratings without comment)
  1. Buena receta, en galicia se le llaman orejas, con o sin aguardiente(orujo gallego). Es distinta a como la elaboro yo, la pondré en práctica para ver que resultado obtengo. En la foto están para comérselas.

  2. Qué sorpresa, tienen la misma apariecia que las que hace mi madre, aunque nosotras echamos el vino de la tierra, verdejo denominación Rueda y anises (una cucharada por huevo)y te aseguro que estan de locura. En la provincia de Segovia es típico hacerlas por «Carnaval» acompañándolas con limonada. 🙂

  3. Mi suegra, que es de la provincia de Segovia, también las hace por carnaval.

    Esa sugerencia del vino y los anises hay que probarla! Un saludo Puri; )

  4. :)Iscariote, no se te olvide utilizar, a poder ser, aceite de oliva en vez de girasol, (es más digestible y rico), ya verás que están «de muerte», ya me contarás. Salu2.

  5. Receta de hojuelas: la cantidad de aceite o vino está en función de lo que ocupe el huevo o los huevos,en un vaso medidor.
    -Huevo
    -Aceite de oliva
    -Vino blanco
    -Harina la que pida hasta que al amasar se despegue de las manos.
    – Anises (una cucharada por huevo)
    Se mezclan bien los ingredientes y cuando la masa ya no se pega a las manos, está lista para amasarla (5 minutos), de esta se cogen porciones que con el rollo se irán extendiendo (30cmX30 aprox.). Lo más importante es que quede finísima casi trasparente y se hacen rectángulos con el cuchillo, para inmediatamente cogerlas con cuidado y freirlas (en aceite de oliva). Cuando aparecen las pompas se dan la vuelta (yo utilizo una aguja de tricotar) hasta que esten un poco doradas (ver foto), se sacan de una en una sacudiendolas para que no queden grasientas y se espolvorean con bastante azúcar, también se puede echar hilitos de miel.

  6. Ay, ay, ay Puri! Que rica receta nos has puesto. Tengo los jugos gástricos revolucionados sólo de pensar en esas ricas hojuelas de anises.

    Un abrazo y muchas gracias por compartir con nosotros tu receta de hojuelas.: x.

  7. Mi madre tambien las hacía de esta manera. Con la única diferencia, que en vez de vinagre ponía unas gotas de limón, dandolas un sabor especial. Y al final las aderezaba con miel.
    Eran un verdadero majar.
    Siempre las hacían el Domingo Gordo (que llamaban al Domingo que precedía a los Carnavales).

  8. Yo soy de Segovia y allí mis abuelas y mi madre las hacen con anís, en vez de aguardiente y aceite de oliva, y por supuesto no se les pone nada de vinagre ni sal. El resto, igual que la receta de la abuela Germana. Os aseguro que están de lujo.
    ¡Yo las hago también para el Jueves Santo junto a las torrijas con almibar!

  9. Las variantes de la «hojuelas» ya las conocía, pero lo sorprendente es que las hagáis con todo el huevo. En mi patri chica, Tierra de Campos (Valladomid, Zamora y Palencia, echamos solo la yema del huevo; y si no disponemos de orujo lo hacemos con vino blanco. La miel siempre vence al azúcar, de ahí lo de «miel sobre hojuelas«. También les llamamos, coloquialmente, «orejas«.

  10. El huevo tiene que ser pequeno, mediano o extra largo? estoy muy confundido ya revolvi la masa.

  11. Gracias, ya se la receta hoy disfrutare de unas deliciosas hojuelas.
    Gracias por compartir esta receta.

  12. buenas las ojuelas me encantan pero en mi pueblo las hacen como si fueran flores que consiste cuando echas la masa ala sarten para freirla con una caña fina larguita se pone en el centro de la masa y con la rasera se va recogiendo la masa poco apoco asta conseguir una flor algunas salen muy boniquillas luego se les echa miel y estan de rechupete

  13. me encanta las hojuelas para compartir en familia y unos buenos amigos gracias maravillosa receta dios los bendiga

  14. Hola, soy de la campiña de Sevilla y aqui hacemos esos dulces pero le llamamos mantas y las rebozamos siempre con miel, los ingredientes son muy parecidos y la receta era de mi abuela que nacío en la provincia de Malaga, deto das formas estan exquisitas.

  15. soy de bolivia y me gustaría saber con q otra cosas se puede remplazar el agua ardiente pliiiiiis

  16. Y si son tan buenas que se utiliza una frase que dice «miel sobre hojuelas», me pregunto yo…. Por qué las echáis azucar?? No son mucho más sanas con miel? Y otra pregunta: ¿Se pueden hacer con harina integral?… Salu2.

  17. en mi tierra se llaman orejas y el un dulce típico de carnavales. Esta receta es muy parecida a la que hace mi madre,

  18. Qué clase de medida es esa de cáscara de huevo?????’!!!!!!!!! Acaso no pueden poner las medidas en cucharadas o en mililitros??’????!!!!!

    1. Son medidas tradicionales Gina! Rompes un huevo por la mitad y el interior de la cáscara, una de las dos mitades, la más grande, es la medida.

    2. En mi pueblo que es Sordillos provincia de Burgos los ingredientes para un huevo son: 1 huevo, 4 cucharadas soperas de harina de repostería, 4 c. de aceite de girasol, 4 c. de leche entera, 3 ó 4 c. de azúcar (al gusto), 4 c. de orujo ó anís y una papelina de royal

  19. En Chile antiguamente se dejaba caer una miel de hilo preparada con agua y zucar es como hacer un almibar´casi de pelo con cáscaras de naranja para que quede bien pasada a la fruta,de deja caer encima de las hojuelas y se deja enfriar,quedan riquísimas,ahora a degustarlas.

  20. Muy ricas pero q eso de cascara de huevo bueno pero no importa lo que importa es que quedó bueno

Los comentarios están cerrados.

arta-de-chocolate-blanco-y-fresas